Desde la fotografía postmortem al streaming funerario:
Imágenes de un gesto que sobrevive

Sofía Maniusis

Resumen:

Asumiendo que las imágenes recorren el tiempo acumulando y evidenciando gestos supervivientes que encuentran su plasmación en diferentes prácticas y formatos, el presente artículo tomará como casos de estudio la fotografía postmortem de inicios del siglo XX y la transmisión on-line de los sepelios. Ante la aparente divergencia de estas realidades, se intentará trazar puntos de enlace y conexiones para señalar que estas imágenes de duelo poseen elementos esenciales que perduran o sobreviven independientemente del devenir del tiempo. Éste se convierte así en un tiempo anacrónico que escapa a la linealidad que habitualmente se le presupone.

Artículo

Sofía Maniusis

Fecha: 29/05/2015

Cómo citar este artículo:
Maniusis, Sofía (2015) «Desde la fotografía postmortem al streaming funerario: imágenes de un gesto que sobrevive», e-imagen, Revista 2.0, Sans Soleil Ediciones, España-Argentina, ISSN 2362-4981

Esta publicación se inserta en el proyecto de investigación UBACyT: Imagen, medio, cuerpo: Hacia una teoría antropológica de la imagen (20020130200125BA), en el marco del grupo de investigación Irudi-Estudios de la imagen: antropología, medio, visualidad (Área de Antropología Visual de la Universidad de Buenos Aires)

Introducción

Al hablar de fotografía postmortem, tendemos habitualmente a encuadrarla como práctica anticuada, propia de otro período, y que resultaría inverosímil en nuestros tiempos digitales. Bajo ese criterio, tomar en la actualidad una fotografía en un momento de duelo tan intenso como un funeral sería impensable o, cuanto menos, poco decoroso. Sin embargo, si nos detenemos en las especificidades de la fotografía postmortem de inicios de siglo, encontramos un rasgo particular y extrañamente familiar. En una era caracterizada por su constante búsqueda por la innovación, resulta singular encontrar vestigios del pasado, síntomas pretéritos que de súbito se hacen presentes. Es así que, considerando esta una primera aproximación al tema, tomaremos por caso el fenómeno de la transmisión on-line de sepelios y, al contraponerlo ante la fotografía postmortem en los albores del siglo XX, se pondrá el acento en la evidencia de ciertos gestos que perduran, que sobreviven y que continúan operando en las imágenes de duelo.

La sociedad argentina de finales de siglo XIX estaba fuertemente influenciada por la diversidad de extranjeros que se radicaban en el país. Si bien Europa era el mayor referente cultural de aquella sociedad, fue la corriente inmigratoria la que terminaría de influenciar a la gente de la ciudad con las nuevas tecnologías de la época, así como con los ideales y pensamientos que se gestaban en el viejo continente.

Dentro este abanico de novedades, el ingreso de la fotografía como práctica tuvo un rol notable. Según lo expone Andrea Cuarterolo, hacia mediados de siglo ya existían en la ciudad de Buenos Aires al menos diez daguerrotipistas extranjeros, los cuales ofrecían sus servicios e instalaban galerías tanto en casas de familia como en locales en las inmediaciones de la plaza de la ciudad. Debido a que el costo de este servicio era el equivalente de cuatro mil metros cuadrados de tierra, sólo las familias más acaudaladas podían permitirse tal lujo.[1] A medida que se acercaba el fin de siglo, comenzó a observarse una notable proliferación de la fotografía postmortem hacia el interior del ámbito privado burgués, costumbre que terminó desbordando hacia otros estratos sociales a medida que tal práctica alcanzaba popularidad.

Sin embargo, la sociedad que vería los inicios del siglo XX sería distinta a la que recibió por vez primera al daguerrotipo. Si hablamos de porcentajes poblacionales, el censo de 1895 registra que un 34% de la población era extranjera, mientras que el realizado en 1914 evidencia un aumento del 8%[2]; cambio que llevaría obviamente aparejada la incorporación de estos inmigrantes al sector obrero, modificando el perfil demográfico del país.

El nuevo contexto social que estos cambios traían consigo fue el marco bajo el cual la fotografía religaría su variedad tipológica, manteniendo sin embargo, su popularidad. Debido a que seguía siendo un bien de lujo, era común que sólo algunos momentos de la vida fueran inmortalizados y destinados a componer el álbum familiar, como por ejemplo bodas, natalicios o funerales.

Una cuestión de distancias

Nos encontramos entonces con un amplio sector de la población que se encontraba lejos de su ciudad natal y de su familia. Considerando el hecho de que parte considerable de estos individuos provenía de un contexto de analfabetismo,[3] y que la comunicación interpersonal carecía del automatismo tecnológico de hoy en día, vemos al intercambio epistolar y sobre todo a la fotografía como los medios que salvarían aquellas distancias. La imagen entonces cobra aquí un lugar más notorio ya que, a través de ella, aquellas familias diseminadas podrían compartir momentos claves de sus vidas.

Dentro de la inmortalización de estos momentos destacados, la fotografía postmortem como práctica no era una costumbre ajena o lejana para la población inmigrante, pues ésta y sus diversos usos eran algo ya común a mediados del siglo XIX. Por lo tanto, cuando un ser querido fallecía, el grupo familiar solía tener la usanza de reunirse en torno al difunto para hacer partícipes del duelo a aquellos parientes que se hallaban ausentes; y el envío de estas fotografías no era unilateral. A este respecto, Alejandra Reyero y Luciana Sudar Klappenbach, en un estudio realizado sobre las costumbres fotográficas de los inmigrantes hacia el interior del país, sostienen que en el caso de los inmigrantes radicados en la provincia del Chaco, “la fotografía postmortem significó para los familiares del difunto la última (y en ocasiones, única) oportunidad de plasmarlo en la memoria familiar y un modo inequívoco de certificar la muerte y de transmitir tal hecho a los familiares que se hallaban en Europa”.[4]

Si tomamos por caso cualquiera de las imágenes que se muestran a continuación, podemos ver a simple vista un patrón formal que se repite. En todos los casos contemplamos a un grupo familiar posicionado detrás de un féretro ubicado en el centro del encuadre; si bien los individuos están posando para la toma, puede verse que algunos no dirigen su mirada a la cámara, sino al féretro, el cual, dependiendo del momento en el que la fotografía haya sido tomada, puede estar cerrado o abierto, dejando ver parte del cuerpo del fallecido.

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En general, lo que estas fotografías capturaron para la posteridad fue ese último momento en el que la familia estuvo reunida, ese último momento de coexistencia física con su ser querido y la necesidad de compartir el dolor con el resto del grupo. Podríamos sostener, ante esto, que se evidencia una iteración no sólo formal sino de uso, una impronta que se mantiene como gesto que perdura, como veremos a continuación, hasta nuestros días.

Nuevos contextos de interacción

Con la llegada de la década de los noventa y el protagonismo de la tecnología a la hora de mediar la comunicación de la sociedad globalizada, se conformó una suerte de espiral ascendente que desembocaría en el apogeo de las tecnologías 2.0. Este cambio no sólo se limitó al campo de la conectividad, sino que llevó aparejado una reconfiguración de la relación que el ser humano poseía con las imágenes, convulsionando los límites de nuestro universo visual. El nuevo formato digital no sólo generaba la posibilidad de convertir en imagen todo evento de nuestra vida, sino que la misma podía ser reproducida de manera ilimitada y compartida a nivel global en cuestión de segundos. Bajo este panorama, la idea de reproductibilidad técnica[5] resulta un tanto desfasada, considerando que el postulado de Walter Benjamin se desarrolló en una etapa en la que la tecnología era mecánica y la imagen analógica.

Ante esta problemática, autores más recientes han optado por reformular los conceptos benjaminianos en aras de aplicarlos al ámbito contemporáneo. A mediados de la primera década del presente siglo, encontramos conceptos como el de hiperreproductibilidad[6] que buscan explicar el fenómeno que se presentaba como característica esencial de los medios emergentes en la Web, cuya producción simbólica comenzaba a dar una nueva forma al imaginario de la sociedad globalizada. Pero inclusive ese concepto terminará siendo insuficiente.

Fig. 4. Streamings tomados de Ustream (http://www.ustream.tv/) (Fecha de Captura: 02-04-2015)

Fig. 4. Streamings tomados de Ustream (http://www.ustream.tv/) (Fecha de Captura: 02-04-2015)

Arrojaría más luz a la situación entonces el recurrir al término postmedial desarrollado por José Luis Brea para definir la era en la que vivimos, en donde el panorama de posibilidades distributivas tanto de formas como de prácticas relativas a la imagen jamás termina de alcanzar su horizonte. El autor afirma que la aparición de nuevas tecnologías mediales, de dispositivos independientes, aseguran una transformación profunda de las redes de difusión y producción de conocimiento[7]. Y en efecto, podemos atestiguar cómo la efervescencia de fenómenos como Facebook, Twitter, y el sinfín de plataformas que nos acompañan en el mundo de la social media, terminaron por invadir nuestra cotidianidad y nuevamente modificaron nuestra relación con las imágenes, inclusive en el campo del arte[8].

Ahora bien, ¿cómo se conecta esto con las prácticas funerarias? Al convertirse en plataformas que permiten diversas interacciones, las redes sociales se han vuelto una herramienta para sobrellevar el duelo, bien sea compartiendo públicamente los sentimientos o bien rememorando a través de imágenes momentos vividos con el fallecido. Dentro de estas herramientas, además de blogs, encontramos también registro de cementerios digitales, tributos al difunto o memorials on-line, como medios de desahogo y de gestión del duelo ante la pérdida de un ser querido. Distintos autores han abordado estas situaciones durante los últimos años, analizando el grado de funcionalidad que estas herramientas poseen en el momento del duelo. Entre éstas, aparece también la nueva modalidad de poder asistir virtualmente a funerales y su exponencial popularidad como herramienta práctica, al generar –a un click de distancia– la posibilidad de emitir el evento vía streaming.[9]   (Fig. 4)

Streaming funerario

Si bien el trasladarse para presentar el pésame o despedirse del difunto siempre ha sido un factor clave del ritual funerario, es cada vez más común que los miembros de un grupo familiar se encuentren disgregados no sólo a lo largo y ancho de un país, sino inclusive del planeta. Teniendo en cuenta además el grado de creciente familiaridad tecnológica que desarrollamos, la posibilidad de asistir a un funeral vía on-line se convierte en un recurso sumamente práctico. Esta practicidad se da a grado tal que varias empresas de software se han expandido al ámbito funerario. Tal es el caso de FuneralOne[10] o Event by Wire[11], quienes ofrecen un servicio de streaming a casas de sepelios, dejando a libertad de sus directores tanto el que este servicio sea gratuito o no, así como la opción a criterio del doliente de que la transmisión sea privada (contraseña mediante) o pública.

Como parte de su propuesta, estas empresas también dan la posibilidad de que se generen espacios como “memorials” o tributos sobre el fallecido, lo cual hace que el expresar aquellos primeros momentos del duelo sean más diversos[12]. A su vez, inclusive cuando la circunstancia impide una asistencia virtual en directo, se puede solicitar que el evento sea grabado en DVD para su posterior visualización.

Sin embargo, tercerizar la virtualidad de las exequias no se limita solamente a lo que las empresas de software ofrezcan. Inclusive la privacidad de la emisión se relativiza. Espacios como Ustream[13] permiten que cada usuario realice transmisiones a un módico precio y que prácticamente cualquiera pueda contemplar la grabación, sea en vivo o semanas después. La característica especial de este sitio, además de su alcance mundial y de que los dolientes pueden realizar comentarios a través de su cuenta de usuario en Facebook, es que tanto la calidad de video, como del encuadre, así como la secuencia inmortalizada queda a criterio de la empresa de sepelios, lo cual termina generando una amplia gama de posibilidades fílmicas.

Haciendo un breve recorrido visual por este abanico estético, podemos apreciar el uso frecuente del plano fijo, el cual, dependiendo de la cantidad de cámaras instaladas en la sala, generará secuencias de montaje en directo. A su vez, el empleo de dispositivos móviles de distinta calidad introduce escenas en donde se pueden contemplar distintos momentos del sepelio dependiendo de cuanto el portador del dispositivo decida inmortalizar. La proliferación y el uso de este tipo de dispositivos suscita casos como el de la siguiente imagen (Fig. 5), en dónde no sólo se optó por emitir el servicio religioso, sino que los asistentes a distancia pudieron comentar el video vía Facebook, y hacer llegar su pésame a la familia.

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En el resto de los ejemplos seleccionados (Fig. 6; Fig. 7), vemos cómo los usuarios particulares no son los únicos en valerse de este medio, sino que casas de sepelios a nivel mundial también lo hacen. Y como es de esperar, las posibilidades técnicas de una empresa son ampliamente más elevadas que las de un individuo con su dispositivo móvil. Es, entonces, que estas trasmisiones no sólo poseen mayor calidad y variedad de enfoques, sino que hay casos en se puede incluso optar por musicalizar el inicio del servicio. En caso de que uno se preguntara sobre la disposición de las cámaras, y el modo en que los asistentes reaccionan ante ellas, en la imagen que mostramos a continuación (Fig. 8) podemos apreciar sus distintas ubicaciones, así como su aparente inadvertencia por parte de los concurrentes.

Sepelios on-line en Argentina

Como es de suponer, una práctica desarrollada a nivel global tarde o temprano tendría que llegar también al ámbito argentino, por más que para el ciudadano promedio aún resulte una actividad desconocida o novedosa. Aproximadamente desde el inicio del presente siglo, las empresas de sepelios en nuestro país han optado por subir el listado de sus servicios a Internet[14]. Pero esta aceptación e implementación tecnológica no se limita sólo a eso, sino que empresas como Caramuto[15] en la ciudad de Rosario, Santa Fe, ofrecen un velatorio on-line publicitado en su página Web, en donde sostienen que mediante un sistema de cámaras de video ubicadas estratégicamente, es posible participar de la ceremonia a través de la Web y también enviar condolencias por medio de un chat privado. En el mismo sitio, gracias al apoyo técnico de Spyglass, ofrecen un usuario y contraseña privados para el doliente que opte por tal servicio. (Fig. 9)

A diferencia de Caramuto, el complejo velatorio de Cochería del Paraná[16], Corrientes, no terceriza la virtualidad de su servicio, sino que desde hace más de diez años abren de manera gratuita el circuito de sus cámaras de seguridad, habiéndole otorgado al familiar una contraseña. Según Analía Barboza, gerente del establecimiento, lo que motivó a la empresa a ofrecer el servicio fue la propia demanda. Dado que durante el sepelio el doliente tenía la posibilidad de recluirse en una sala y decidir a través de lo que veía en el circuito de cámaras si comparecía ante los asistentes o no, algunos comenzaron a preguntar si era posible filmar la ceremonia para enviarla a los allegados que se encontraban lejos. Actualmente, para poder incluir en la transmisión el homenaje que se realice al fallecido, dentro de los proyectos de la empresa está la modificación del sistema para poder incluir la emisión de audio y mejorar la calidad de video. (Fig. 10)

Pero este tipo de herramientas técnicas no son la única innovación en cuanto a espacios y momentos de duelo. Organizaciones especializadas en ofrecer prestaciones para sepelios también encuentra su lugar en Argentina. Empresas como Neo Sepelios[17] gestionan productos y tecnología que amplían el horizonte de elementos que usualmente se encuentran en un funeral. En el catálogo on-line de servicios que presentan en su página Web encontramos música funcional para velatorios, con una compilación de música ambiental a tono con el momento, así como también cajas de homenaje para que la familia pueda transitar el duelo a través de determinados elementos. Las cajas (Fig. 11) incluyen velas con la fotografía del difunto, tarjetas de agradecimiento u homenaje, libros de ayuda para el duelo, e inclusive semillas para un árbol de la memoria. Sin embargo, el evocar recuerdos a través de un elemento que no posee relación física con el difunto no es el único recurso. Esta empresa también provee la posibilidad de conservar parte de la persona amada en cápsulas de cenizas o ADN (Fig. 12), preservándolo bajo un cierre hermético en forma de un colgante o llavero.

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Como vemos, este hincapié en la creación de elementos físicos que funcionen como herramientas para preservar la memoria del difunto, así como la posibilidad de prolongar indefinidamente ese momento de cierre ante la pérdida, o el hecho de permitir que cada uno de esos momentos póstumos sean preservados en imagen, resulta en un acervo de posibilidades y recursos para las empresas que toman como campo productivo el ámbito funerario.

Consideraciones finales: la supervivencia de los gestos de duelo

El breve recorrido que hemos hecho a través de los casos expuestos en este artículo nos muestra cómo, en palabras de Didi-Huberman, “las improntas no se borran nunca por completo, pero tampoco se dan de manera idéntica.”[18] Sea bajo el formato diverso que pueda llegar a tener en la actualidad, independientemente del nivel de interacción que genere o de privacidad que permita, el compartir momentos claves en situación de ausencia es un gesto que perdura a través del tiempo. Desconocemos los nuevos formatos o modalidades que esta práctica termine presentando a largo plazo, pero considerando la emergencia de aplicaciones como Periscope[19] o Meerkat[20], las cuales facilitan la inmediatez de streamings personales desde los dispositivos móviles para publicarlos en las redes sociales, el horizonte de apertura y difusión de nuestra vida será inacabable.

La premisa que plantea Persicope en su página puede resultar cautivadora al igual que perturbadora: “Explore the world through someone else’s eyes”. La libertad de poder contemplar el mundo a través de los ojos de otro es algo que ha surgido desde los inicios de la fotografía analógica, lo cual le quita poder a la premisa, ya que por más que la imagen se expanda, y sus prácticas se reformulen continuamente, es un hecho que todo lo que pueda ser explorado y experimentado tecnología mediante va a ser una metonimia de lo vivido en sí.

En definitiva, retomando lo esbozado al inicio del artículo, esta cualidad fragmentaria, que condensa en imagen un compendio de elementos tanto físicos como emocionales, la podemos encontrar cien años atrás en la fotografía postmortem en donde opera la misma necesidad, el mismo gesto que encontramos actualmente en la transmisión on-line adaptándose a las nuevas posibilidades técnicas y formales. El postulado de que la imagen posee gestos que la atraviesan a través del tiempo, nos permite aproximarnos a ella no como algo fosilizado y estático, sino como un elemento dinámico, una entidad repleta de gestos “enterrados justo bajo nuestros pasos y que resurgen haciendo tropezar el curso de nuestra historia”[21].

Notas:

[1]      Andrea Cuarterolo, «El retrato fotográfico en el siglo XIX Un espejo de la mentalidad burguesa», en: Reflexión Académica en Diseño y Comunicación XV Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2007: «Experiencias y Propuestas en la Construcción del Estilo Pedagógico en Diseño y Comunicación» 8 (2007): 71-77.

[2]      Julio M Aguirre, «La influencia de la inmigración en el idioma de los argentinos», en: La Inmigración en la Argentina. Instituto de Historia y Pensamiento Argentinos. Facultad de Filosofía y Letras – (UNT. Tucumán, 2002), 223.

[3]      Fernando Devoto, Historia de la Inmigración en la Argentina, (Buenos Aires: Sudamericana, 2009), 300.

[4]      Alejandra Reyero y Luciana, S. Klappenbach, «Memories of immigration: Life stories of European immigrants in Chaco through their photography». Quinto sol 14 (2010): 91.

[5]      Walter Benjamin, Discursos Interrumpidos I: filosofía del arte y de la historia. (Madrid: Taurus, 1987).

[6]      Álvaro Cuadra, Primera Parte: «En la era de la Hiperindustria Cultural», en Hiperindustria Cultural (Santiago de Chile: E-Book, 2007), 7-84.

[7]      José Luis Brea, La era postmedial. Acción comunicativa, prácticas (post)artísticas y dispositivos neomediales, (Creative Commons, 2009)

[8]      Por citar un caso entre montones, el ya conocido Google Art Project provee la posibilidad de aproximarse a obras de museos a lo largo del mundo en formato digital. Más información en: https://www.google.com/intl/es-419/culturalinstitute/about/

[9]      Walter, T.; Hourizi, R.; Moncur, W.; Pitsillides, S. «Does the Internet Change How We Die and Mourn? An Overview», Omega: Journal of Death & Dying, 64 (4) (2011): 275-302.

[10]     http://www.funeralone.com/life/webcasting.htm

[11]     http://www.eventbywire.com/services/remembrance.php

[12]     FuneralOne también ofrece el servicio de generar material gráfico sobre el difunto, sea impreso o “videos tributo” como también lo hace NeoSepelios en Argentina. (http://www.neosepelios.com/)

[13]     http://www.ustream.tv/

[14]     María Arce, «Los Cementerios y funerarias argentinas suben su oferta a Internet». Clarín. Sociedad. Buenos Aires, 16 de Mayo del 2002. Se puede encontrar en: http://edant.clarin.com/diario/2002/05/16/s-387876.htm

[15]     http://www.caramuto.com.ar/servicios/velatorio-online/

[16]     http://www.previsoradelparana.com/velatonline.asp

[17]     http://www.neosepelios.com/index.html

[18]     Georges Didi-Huberman, La imagen superviviente: historia del arte y tiempo de los fantasmas según Aby Warburg. (Madrid: Editorial Abada, 2009), 294.

[19]     https://www.periscope.tv/

[20]     http://meerkatapp.co/

[21]     Didi-Huberman, La imagen superviviente, 305.

Bibliografía citada
  • Alejandra Reyero y Luciana, S. Klappenbach, «Memories of immigration: Life stories of European immigrants in Chaco through their photography». Quinto sol, Santa Rosa, nº 14, (2010), 75-101. Se puede encontrar en: http://www.redalyc.org/pdf/231/23133493003.pdf
  • Álvaro Cuadra, Primera Parte: «En la era de la Hiperindustria Cultural», en Hiperindustria Cultural (Santiago de Chile: E-Book, 2007), 7-84. Se puede encontrar en: http://www.oei.es/salactsi/HIPEBOOK.pdf
  • Andrea Cuarterolo, «El retrato fotográfico en el siglo XIX Un espejo de la mentalidad burguesa», en: Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VIII XV Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2007: «Experiencias y Propuestas en la Construcción del Estilo Pedagógico en Diseño y Comunicación» nº 8 (2007): 71-77. Se puede encontrar en: http://fido.palermo.edu/servicios_dyc/publicacionesdc/archivos/10_libro.pdf
  • Fernando Devoto, Historia de la Inmigración en la Argentina, (Buenos Aires: Sudamericana, 2009).
  • Georges Didi-Huberman, La imagen superviviente: historia del arte y tiempo de los fantasmas según Aby Warburg. (Madrid: Editorial Abada, 2009).
  • José Luis Brea, La era postmedial. Acción comunicativa, prácticas (post)artísticas y dispositivos neomediales, (Creative Commons, 2009)
  • Julio M Aguirre, «La influencia de la inmigración en el idioma de los argentinos», en: La Inmigración en la Argentina. Instituto de Historia y Pensamiento Argentinos. Facultad de Filosofía y Letras – (UNT. Tucumán, 2002).
  • María Arce, «Los Cementerios y funerarias argentinas suben su oferta a Internet». Clarín. Sociedad. Buenos Aires, 16 de Mayo del 2002. Se puede encontrar en: http://edant.clarin.com/diario/2002/05/16/s-387876.htm
  • Walter Benjamin, Discursos Interrumpidos I: filosofía del arte y de la historia. (Madrid: Taurus, 1987).
  • Walter, T.; Hourizi, R.; Moncur, W.; Pitsillides, S. «Does the Internet Change How We Die and Mourn? An Overview», Omega: Journal of Death & Dying, 64(4) (2011): 275-302. Se puede encontrar en: http://socialdigital.dundee.ac.uk/~wmoncur/publications/Omega2011.pdf
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