Una guerra de imágenes: Buenos Aires en los Atlas y relatos de viajeros (s.XVI-XVII)

Marina Gutiérrez De Angelis

Resumen

Este artículo analiza las estrategias visuales desplegadas en los Atlas editados en el norte de Europa a partir del caso particular de los grabados  de Theodore de Bry publicados en el libro de Ulrich Schmidt en 1567, donde se incluyen las primeras imágenes sobre Buenos Aires. El rol de los Atlas es clave en el escenario de disputa comercial y militar de los territorios americanos porque fueron eficaces vehículos de difusión de una guerra visual sobre las imágenes de conquista de las Indias. El desplazamiento que realiza De Bry, al igual que sus contemporáneos, desde la imagen de los caníbales americanos hacia los españoles como figuras monstruosas adquiere su potencia significativa en esa operación de atribución y sustitución. Estas estrategias impactaron en los modos de construcción del relato histórico de Buenos Aires, transformándose las fórmulas visuales desde el período colonial hasta la constitución del estado nacional en el siglo XIX,

 Palabras clave: Buenos Aires, cultura visual, virreinato, cartografia, grabados.

Artículo

Marina Gutiérrez De Angelis
Fecha: 2023

Cómo citar este artículo: G. De Angelis, Marina. “Una guerra de imágenes: Buenos Aires en los Atlas y relatos de viajeros (s.XVI-XVII)”, e-imagen Revista 2.0, Nº 10, AAV-Ondare Irekia, 2023, ISSN 2362-4981

La disputa por las colonias americanas: Ofensivas y contraofensivas visuales.

A partir del siglo XVI mapas, atlas y textos se plantearon como vehículos de la construcción histórica de las ciudades y naciones, combinando vistas de ciudades y mapas con información histórica y etnográfica. Esta idea relativa a la geografía como ojo de la historia, propuesta por Ortelius en su Theatrum Orbis terrarum (1570), apelaba a su capacidad para presentar la historia ante la vista. Historiadores, cosmógrafos, científicos, cartógrafos, artistas y militares estaban profundamente conectados en una visión del mundo y de la historia que unía la historiografía con la descripción topográfica, la ciencia y el arte. La información contenida en la literatura geográfica y cosmográfica de la época sugiere que la comprensión de la historia se encontraba profundamente relacionada no solo con los mapas en general sino con las vistas de ciudades. La palabra corografía refleja esta situación en tanto significa no solo la descripción precisa de un lugar sino la explicación histórica del mundo. El modo en que estas imágenes impactaron en la cultura visual europea no puede dejar de señalar las diferencias regionales y el lugar que el continente americano tuvo en ese desarrollo político, científico, militar y comercial. 

En el caso de Buenos Aires, los mapas dieron origen a una mirada externa a esta, que lentamente fue acompañando el surgimiento de las primeras vistas. El fuerte y el río son los dos puntos de vista desde los cuales la ciudad fue vista y pensada. En primer lugar porque los mapas oficiales que se producían sobre el área rioplatense manifiestan la importancia militar y económica que revestía la zona para la corona española y los documentos cartográficos que se conocen son estrictamente oficiales. Cuando no son españoles, las diferencias son notables, puesto que las tierras dominadas por España se presentan acompañadas de fórmulas visuales conocidas por los europeos: caníbales, amazonas, sirenas y monstruos se fusionan con la brutalidad y salvajismo de los españoles. Los grabados de Theodore de Bry, publicados en el libro de Ulrich Schmidt en 1567, incluyen las primeras imágenes sobre Buenos Aires. El rol de los Atlas y ediciones del norte de Europa es clave en el escenario de disputa comercial y militar de los territorios americanos porque fueron eficaces vehículos de difusión de una contraofensiva visual sobre las imágenes de conquista de las Indias.

Theodore De Bry, Buenos Aires, grabado en cobre. Publicado en el libro de Ulrich Smith, Viaje al Río de la Plata (1535-1554). Edición de 1559.

La ausencia de imágenes referidas a la vida urbana y sus pobladores durante los siglos XVI y XVII es llamativa, puesto que tanto la monarquía española como las potencias rivales, se obsesionaron con la recolección de información y el valor que esos saberes tenía en términos políticos y económicos. Hay que destacar que las imágenes que recuperan información sobre los habitantes y la ciudad son en su mayoría grabados ligados a ediciones de relatos de viajeros no españoles. Las imágenes de Buenos Aires, no buscan construir una historia de la ciudad sino ofrecer datos militares y estratégicos para su defensa y mantenimiento. Junto a estas cartografías desoladas, sus orígenes oscuros y violentos estaban grabados a fuego en el imaginario popular a través de los crudas imágenes de Theodore De Bry, que presentan la única vista de la ciudad que apela a la construcción de un relato histórico. Durante la segunda mitad del siglo XVI, se publicaron en Europa grandes colecciones de relatos de viajes. Entre 1590 y 1634, la imprenta de Teodoro de Bry publicó en Frankfurt una serie de relatos de viajes que hoy se conoce como Grandes y pequeños viajes

El segundo volumen de Grandes viajes apareció en 1591 y estaba dedicado a Florida. Además de los relatos de los exploradores Jean Ribault y René Goulaine de Laudonnière, contenía una serie de 42 grabados, que estaban basados en los dibujos y las acuarelas que hizo, en el lugar, Jacques Le Moyne de Morgues (1533-1588). En 1564, De Morgues acompañó a Laudonnière a Florida (en la expedición que dio origen al libro L’histoire notable de la Floride située ès Indes Occidentales: contenant les trois voyages faits en icelle par certains capitaines et pilotes français) y escapó así de la masacre de colonos franceses que una armada española perpetró al año siguiente. Teodoro De Bry también editó las famosas y dramáticas imágenes de Buenos Aires fruto de la expedición al Río de la Plata de Pedro de Mendoza. Al igual que en el resto de territorios americanos, los grabados transmitían la tangible hostilidad de Holanda y Alemania hacia España, al describir la realidad americana con escenas de violencia extrema, canibalismo y desolación. El éxito de estas imágenes se ve reflejado en el libro Las Indias Orientales y Occidentales de Joris van Spilbergen (1619), un capitán de un barco pirata que luchó contra los españoles y cuyo relato alcanzó un importante éxito editorial

Las Indias Orientales y Occidentales de Joris van Spilbergen. Die nieuwe en obekende weerlde (1671) Combate entre españoles y holandeses. D. casas incendiadas. E. Escaramuzas entre españoles y holandeses

Las imágenes holandesas tenían alta demanda, especialmente por parte de comerciantes y capitanes de barcos ingleses que buscaban cartas de navegación, perfiles costeros de América del Sur, vistas topográficas e información sobre ciudades y territorios. A finales del siglo XVII William Hack publicó diversos trabajos como el conocido The Great Waggoner of the South Seas y la Hydrographia de Philip Lea que apareció en Londres hacia 1700, precursor de otras publicaciones destinadas a fomentar los intereses comerciales ingleses. Como sugiere Pinzón Rios, los trabajos de Hack muestran los avances ingleses por el Mar del Sur a la vez que forman parte de la transformación cartográfica que se gestó en Inglaterra. Debido a las crecientes navegaciones inglesas se hizo necesario depender menos de los mapas holandeses y elaborar una cartografía propia que respondiera a las necesidades de las nuevas exploraciones. Estos cambios fueron producidos a partir de las informaciones de los navegantes (Pinzón Rios, 2018:95)

Por su parte, los franceses llevaron a cabo varias expediciones científicas, como la de Père Louis Feuillée (Journal des observations physiques, mathématiques et botaniques en 1714), Amadée François Frézier (1710) y Charles-Marie de la Condamine (1735) para efectuar medidas de la longitud del meridiano y al que acompañaron Antonio de Ulloa y Jorge Juan y Santacilia, dos científicos españoles impuestos por Felipe V como condición para autorizar la expedición. La edición jugó un papel importante en el escenario de disputa entre las potencias europeas a la par que sentó las bases duraderas de una imagen de América, no solo geográfica sino cultural. Mapas, Atlas, planos, plantas y fuertes así como relatos de viajes y dibujos sobre flora y fauna del nuevo territorio pueden ser considerados como imágenes que fusionaron el impuso descriptivo, la ciencia y lo pictórico dando origen a formas de representación que generaron un continente completo y gestaron el terreno para la expansión atlántica

Buenos Aires en los atlas y relatos de viajeros

El 30 de Julio de 1599, dos barcos Holandeses arribaron al puerto de Buenos Aires. Uno de sus tripulantes, Hendrik Ottsen publicó en 1603 el derrotero de ese viaje bajo el título Journael van de reis naar Zuid-Amerika (1598-1601) (1). El libro narra el viaje de los dos buques holandeses, el De Silveren Werel y el De Gulden Werelt, que comerciaban entre Guinea, la costa oeste de África y el Rio de la Plata. Este libro recopilaba por primera vez un viaje holandés al sur y evidencia la importancia que tuvo para los siguientes viajes. Al parecer no solo es uno de los primeros relatos de la ciudad, sino además uno de los primeros en hacer referencia a la observación de un fenómeno astronómico. El 6 de agosto de 1599, Ottsen se refiere brevemente a un eclipse de luna. Existen referencias de unas instrucciones enviada por el Virrey del Perú a Juan de Garay para observar un eclipse desde Santa Fe, aunque fueron recibidas un año después (2). Además de la detallada bitácora, el libro contenía 5 imágenes y una llamativa portada que fue incluida en 1617 para una edición alemana (3).

Consta de 62 páginas de texto impreso y 5 láminas que corresponden a asuntos referidos en el libro, en cuya portada se puede ver este grabado que representa aparentemente a una mujer que, armada con arco y flecha, presencia una cacería cabalgando en un extraño animal (Figura 1). Tal vez, una amazona, uno de los temas más difundidos de la Antigüedad clásica en el Nuevo Mundo, que dio nombre a uno de los ríos mas caudalosos del continente. En la Relación que escribió Fray Gaspar de Carvajal cuando participó en la expedición de Gonzalo Pizarro al País de la Canela (1540-1541) y siguió a Francisco de Orellana por el curso del Amazonas, habla de la existencia de estas mujeres guerreras. Retomando los elementos clásicos las describe como mujeres blancas y altas de cabello largo, desnudas y con arco y flecha (4). En la Brevis & admiranda descriptio Regni Guianae de Levinus Hulsius editado en Nuremberg en 1599 las amazonas americanas dan rienda suelta al imaginario del canibalismo, a partir de los actos antropofágicos que realizaban a sus prisioneros (Figura 2).

Izquierda Figura 1: Hendrik Ottsen, portada de Journael van de reis naar Zuid-Amerika (1598-1601). Edición alemana de 1617, adquirida por la Biblioteca Nacional en 1904. Derecha Figura 2: Amazonas cocinando prisioneros. Brevis & admiranda descriptio Regni Guiana, Levinus Hulsius, Nuremberg, 1599. BNE, Madrid, Sala Cervantes, R/14223

La fascinación por la existencia de amazonas en el Nuevo Mundo llegó hasta el Río de la Plata en los Relatos de la conquista del Rio de la Plata y Paraguay (1534-1554) de Ulrich Schmidt, quien fuera parte de la expedición de Pedro de Mendoza. Schmidt relata que la información sobre la existencia de estas mujeres le fue suministrada por el jefe de la tribu de los jarayes [scherves en el original] y las ubicó próximas al rio Paraguay (5). La mujer amazona puede verse parada junto al jefe de los jarayes y a diferencia del grabado de las guerreras de la Guyana su cuerpo se encuentra tatuado y en una actitud cotidiana (Jiménez, 2015:100). Levinus Hulsius hizo ediciones en latín y alemán de esta obra (Figura 3).El 30 de julio de 1599, Ottsen describe la llegada a Buenos Aires. “Finalmente hemos anclado en Buenos Aires”. Lo primero que destaca del lugar es que “es una tierra sin árboles” [het welk een land is zonder bomen] (o sin árboles altos). El libro articulaba así datos náuticos y cartográficos con una descripción extensa del puerto de Buenos Aires y la ciudad, fundada solo veinte años antes de la edición de este libro. Un grabado en la página 38 muestra a los habitantes del Río de la Plata (Figura 4) . Similares imágenes de los habitantes americanos aparecen en la Description de l’univers, contenant les différents systèmes du monde de Allain Manesson-Mallet de 1683. La reapropiación de imágenes existentes para la realización de estos atlas y libros comerciales permite rastrear las fórmulas que se reiteran.

Esta reutilización de imágenes y de fórmulas visuales, potenciada por la incorporación de miniaturistas y dibujantes junto a cartógrafos e impresores, otorgaba a los mapas un atractivo que sin duda dejaba volar la imaginación de sus lectores y coleccionistas. Lo monstruoso del imaginario medieval se trasladó a los relatos y cartografías de América. En el nuevo territorio conquistado se ubicaron diversas criaturas que despertaron el interés de grabadores e impresores como Tehodore De Bry y Hulsius. Entre ellos podemos destacar al blemmya, una criatura sin cabeza con el rostro en su pecho que en su Libro de maravillas, John Mandeville había descrito como “gentes de feísima y malvada naturaleza ya que ni ellos ni ellas tienen cabeza, sino la cara en medio del pecho” (Jiménez, 2010:82). Los hermanos De Bry incluyeron un mapa de Holsius en la obra Americae Pars VII de su serie Grandes Viajes. Esta serie también conocida como América formaba parte de Collectiones peregrinatorum in India, Orientalemet Indian Occidentalem. En esta obra, que se editó en latín y en alemán, aparece un blemmia con un arco junto a una mujer amazona ubicados en la región de la Guayana en un mapa editado en 1599 con el titulo Nuevo mapa del maravilloso y rico país de la Guayana. La imagen del blemmia y la amazona está tomada de la portada de Brevis & admiranda descriptio Regni Guianae de Levinus Hulsius (6)

Figura 3: Brevis & admiranda descriptio Regni Guiana, Levinus Hulsius, Nuremberg, 1599. BNE, Madrid, Sala Cervantes, R/14223. Amazonas con blemmyas

Figura 4: Habitantes del Río de la Plata [Inhabitantes fluvij Rio de la Plata] , Journael van de reis naar Zuid-Amerika, Hendrik Ottsen (1598-1601), p. 8.

Otro monstruo que se asoció a los pobladores americanos fue el cinocéfalo, el hombre cabeza de perro. En la Carta Marina de Fries Lorenz publicada en Strasbourg en 1525 se observa unos indígenas-cinocéfalos en las Antillas, destrozando un cuerpo. Una imagen que establece varias similitudes con la narración de Americo Vespucci en la carta Mundus Novus de 1503. El canibalismo representa en un primer momento, la expresión del salvajismo americano pero con el paso del tiempo, el carácter de los conquistadores españoles. En la Cosmographia (1548) de Sebastián Münster, una xilografía muestra a un hombre y a una mujer cortando un cuerpo humano (Figura 5). La imagen es utilizada en el capítulo dedicado para África y en el capítulo sobre América. La crónica de 1511 de Peter Martyr d’Anghiera se refiere a las Antillas como la “Isla de los caníbales”. Este nombre aparece en mapas como el de Joan Blaeu de 1662 . Las descripciones de la carta de Americo Vespucci publicada en Augsburgo en 1505 es retomada en un mapa portugués de 1506 de un hombre siendo cocido a las brasas en Brasil y deriva de una descripción de Vespucci (Figura 6). Anterior a la Carta Marina de Franz Lorenz Straouburg de 1525 es la escena antropofágica de una hoja suelta de 1504 en la ciudad de Nuremberg que muestra a los indígenas tupinambas de Brasil en una carnicería humana de cuerpos y miembros regados por todas partes

En los mapas fueron recurrentes estos personajes monstruosos reforzando la imagen de un continente terrorífico poblado por una antinatural flora y fauna, así como temibles habitantes. El mapa de 1522 Typus Cosmographicus Universalis atribuido a Sebastián de Münster con diseño de Hans Holbein presenta la alegoría de los cuatro continentes en cada esquina del mapa. La esquina que corresponde a América del Sur muestra una escena de canibalismo (Figura 7). Misma fórmula se repite en el mapa de Diego Gutiérrez, un cosmógrafo de la Casa de Contratación cuyo mapa fue grabado y editado en Amsterdam en 1562 por el impresor Hieronymus Cock y exhibía a un hombre trozando un cuerpo sobre una mesa y un grupo de cocineros al lado con una olla así como una pareja asando a un hombre (Figura 8). Similar fórmula se observa en la Carta de América de Frederick de Witt en la que un indígena de Brasil asa a las brasas a una mujer (Figura 9). Fueron los mapas, grabados y los relatos los que difundieron, copiando una y otra vez, esta fórmula en los impresos y atlas que circulaban. La Iconología (1613) de Cesare Ripa representaba a América como una mujer con “volto terribile”, con un arco en la mano izquierda, en la derecha una flecha y “sotto un piede una testa umana” atravesada por un flecha, evidentemente disparada por ella. Junto a las imágenes españolas relativas al debate acerca de la naturaleza del indígena, coexistieron estas otras representaciones que venían de la Antigüedad y la Edad Media.

Figura 5: Münster, Sebastian: Cosmographia, Basel, Petir, 1548. Augsburg, Staats- und Stadtbibliothek — 2 Gs 580, página 957. Ejemplar de la Bayerische Staatsbibliothek, Munich.

Figura 6: Mapa de Kunstmann II, ca. 1505, Bayerische Staatsbibliothek, Múnich (Cod. Icon. 133).

Figura 7: Detalle de la ilustración realizada por Hans Holbein el Joven en el mapa de Sebastian Münster del Novus Orbis de Johann Huttich y Simon Grynaeus (Basilea, 1532).

Figura 8: Diego Gutiérrez, un cosmógrafo de la Casa de Contratación cuyo mapa fue grabado y editado en Amsterdam en 1562 por el impresor Hieronymus Cock

Figura 9: Frederick de Witt, Carta de América (Detalle), Amsterdam, primera mitad del s.XVIII, Museo Palazzo Poggi, Bologna. Foto: Elaboración propia.

Vinculado con esto, el indio como hombre desnudo sin religión ni orden social se entregaba al canibalismo al igual que las mujeres amazonas. Descripciones como la de Schmidt muestran cuan arraigada estaba la idea del caníbal en Europa y cuan redituable era para la industria editorial. Pero también el modo en que operaban antiguas fórmulas visuales en la transmisión de ideas y saberes sobre el continente americano. Las mal llamadas decoraciones de los mapas del siglo XVII fueron potentes medios de difusión de saberes y prácticas. Estas imágenes no fueron incorporadas en los mapas como decoraciones. En el siglo XVI, ciencia y conocimiento del mundo se convirtieron en los dos elementos característicos de la expansión atlántica de las potencias europeas. La circulación de imágenes provenientes de fuentes diversas junto al desarrollo de una nueva forma de visualizar el conocimiento, se vio reflejada en la producción y circulación de mapas. Tratados, colecciones, dibujos y grabados fueron la fuente primaria para su elaboración, entendidos como verdaderos medios de comunicación e información antes que simples decoraciones. Los grabados de Theodore de Bry, publicados en el libro de Ulrich Schmidt en 1567, incluyen las primeras imágenes sobre Buenos Aires. De Bry nunca visitó América, sino que se basó en los relatos de viajeros

La edición que pertenece a la edición de 1706 que se conserva en la biblioteca del Museo Etnográfico Ambrosetti contiene un mapa de América del Sur que incluye una serie de imágenes de violencia entre conquistadores y conquistados (Figura 10) En el margen izquierdo se observa la cartela con información en medio de una escena entre españoles y nativos. Los indígenas semidesnudos con tocados plumarios están atados, uno de rodillas en el suelo frente a la orden del soldado con lanza. De fondo, los soldados españoles masacran a un grupo de indígenas que solo cuentan con lanzas mientras los españoles lo hacen con armas de fuego. La superioridad numérica es notable, mientras que la geografía imaginaria del Río de la Plata presenta palmeras y elevaciones del terreno. Una imagen opuesta, que manifiesta de modo absoluto la diferencia entre los mapas españoles y los mapas holandeses, la encontramos en la Carta de América de Frederick de Witt, donde los holandeses se presentan dialogando con unos indígenas que no muestran rasgo alguno de violencia o temor (Figura 11). En estas imágenes es el español quien aparece retratado de modo violento y brutal, puesto que en lugar de afianzar el derecho del conquistador sobre un Otro abyecto, denuncian esa violencia como ya Fray Bartolomé de las Casas lo había hecho en sus escritos.

Figura 10: Edición de Viaje al Río de la Plata de Ulrich Schmidt de 1706 conservada en el Museo Etnográfico Ambrosetti. Atlas y texto se combinan en estos artefactos visuales llamados Atlas. Foto: elaboración propia

Figura 11: Frederick de Witt, Carta de América (detalle), Primera mitad del siglo XVIII, 135,3×148 cm, Museo Palazzo Poggi, Bologna. Foto: elaboración propia.

Si bien el lector europeo podía encontrar familiares los relatos de estas barbaridades, se incorporaban elementos que no podían dejarlos impertérritos ante estas atrocidades. Estos relatos muestran el esfuerzo por establecer paralelos entre las colonias y Europa sobre el proceder español, es decir, el peligro al que los protestantes estaban expuestos frente al avance de la monarquía católica (Figura 12). En un grabado de Hans Collaert de 1576, “Spanish Fury”, vemos la misma fórmula que en el de De Bry (Figura 13) pero en lugar de los indígenas son los protestantes quienes sufren el martirio y violencia española. Estas publicaciones de relatos antiespañoles e imágenes que se hacían eco de la crueldad extremas no podían dejar indiferentes a los lectores pero tampoco pueden dejar inadvertido – señala Schmidt – el mensaje que contenían. A donde llegara el español se sembraría esclavitud, violencia y muerte. La difusión de estas imágenes se hizo a partir del crecimiento del circuito editorial que comercializaba mapas y estampas. El éxito editorial de estos relatos no puede separarse del proceso de construcción de la leyenda negra española que cobra especial relevancia a partir de la Guerra de los Treinta Años. Relato que puso especial atención en la narración de las aberraciones españolas en América y no las inglesas, holandesas y francesas.

Lo interesante del grabado de De Bry es el desplazamiento que se produce entre la imagen de los caníbales americanos por la de los salvajes españoles. Lo que nos lleva reflexionar sobre el modo en que opera la supervivencia de ciertas fórmulas visuales conocidas por los europeos en las imágenes que se produjeron sobre Buenos Aires. El desplazamiento que realiza De Bry desde la imagen de los caníbales americanos hacia los españoles como figuras monstruosas adquiere su potencia significativa en esa operación de atribución y sustitución. Los grabados de De Bry apelaron a una serie de fórmulas que deben comprenderse dentro de un proceso de supervivencia que supone la relación entre muy diversos medios de la imagen y que aportaron a la construcción de la leyenda negra y el anti-hispanismo. Los ingleses también estaban interesados en fomentar la leyenda negra puesto que su objetivo era la conquista de las rutas comerciales atlánticas. Corsarios y expedicionarios se lanzaron a la conquista sin dejar de prestar especial atención a la publicación de estas hazañas en libros de viajes. La leyenda negra impulsó la defensa de los intereses comerciales de los países rivales y se hizo eco de los escritos de Bartolomé de las Casas, un autor conocido en lengua alemana.

Figura 12: Ulrich Schmidt. Viaje al Río de la Plata. Edición de 1706. Soldados españoles queman vivos a unos indígenas. Foto: elaboración propia. Derecha: Figura 13: Hans Collaert, Spanish Fury. La destrucción de Amberes en 1576.

Entre 1600 y 1640 su obra tuvo 15 reimpresiones en los Países Bajos aunque la edición que mayor éxito alcanzó fue la del calvinista Theodore De Bry en su imprenta de Frankfurt, donde publicó en 1597 la segunda edición alemana de la Relación bajo el título El Nuevo Mundo. Exposición verdadera de la tiranía cruel, horrenda e inhumana de los españoles. A esta edición De Bry le agregó 17 grabados que dieron la vuelta a toda Europa alcanzo gran popularidad. De Bry era editor además de un ferviente calvinista, conocido por obras como América sive collectiones peregratinationium in Indiam Occidentalem, un volumen de enormes dimensiones conocido como Grandes Viajes, comenzado en 1590 hasta 1634. Citando pasajes de Fray Bartolomé de Las Casas y de la Historia del Mondo Nuovo (1542) de Girolamo Benzoni y de viajeros protestantes como Laudoniêre, Le Moyne y Schmidel conocidos por sus posturas abiertamente anti españolas, el amplio volumen ofrecía a los lectores europeos una imagen de América (7). .

El italiano Benzoni publicó un informe sobre los excesos españoles que se convirtió en un best seller con cuatro ediciones italianas, quince latinas, doce alemanas y francesas, ocho holandesas y dos inglesas. En estas ediciones las fórmulas que se repiten son reconocibles puesto que se identifican protestantes e indígenas como mártires y los españoles como caníbales y bárbaros.  Los grabados de De Bry editados en Narratio regionum indicarum per Hispanos quosdam devastatarum verissima de 1614 de Fray Bartolomé de Las Casas editada por De Bry es un claro ejemplo de la construcción de un imaginario americano basado en la tragedia protestante a partir de imágenes de masacres y martirios de santos (Figura 13 y 14). Las imágenes sobre masacres españolas de protestantes son abundantes en las fórmulas que podemos encontrar en estos libros sobre América y la conquista española.

Figura 14: Fray Bartolomé de Las Casas. De Bry, Narratio regionum indicarum per Hispanos quosdam devastatarum verissima, 1614. Oppenheimii: Sumptibus Johan-Theod. de Bry : Typis Hieronymi Galleri

Figura 15: Martirio de San Lorenzo, Valentin de Boulogne, 1622, Museo del Prado.

Izquierda: Fray Bartolomé de Las Casas. De Bry, Narratio regionum indicarum per Hispanos quosdam devastatarum verissima, 1614. Oppenheimii: Sumptibus Johan-Theod. de Bry : Typis Hieronymi Galleri, p. 123. Derecha: Hans Holbein, El Martirio de San Sebastián, h. 1516, Alte Pinakothek, Múnich.

Izquierda: Fray Bartolomé de Las Casas. De Bry, Narratio regionum indicarum per Hispanos quosdam devastatarum verissima, 1614. Oppenheimii: Sumptibus Johan-Theod. de Bry : Typis Hieronymi Galleri, p. 123. Derecha: Estampa autor anónimo, plancha invertida de la version de Martirio de san Bartolomé grabada por José de Ribera en 1624. Museo del Prado

 La masacre y la crueldad operan como los rasgos salientes de una barbarie perpetrada sin atisbo de piedad alguna. Las masacres de Sens (1562), Saint-Barthélemy (1572) o Saint Valéri sur Somme (1592) proponen explícitas conexiones con las imágenes de la Narratio regionum en los detalles de la crueldad extrema hacia los indígenas (Figuras 16 y 17). Los grabados de De Bry dedicados a las regiones dominadas por los españoles, presentan escenas de extrema violencia y canibalismo. Frente a estas imágenes podemos observar las de otro holandés, Frans Post que realiza una serie de paisajes brasileros donde se observan los pobladores caracterizados de modo simpático en apacibles paisajes respondiendo a los intereses económicos de Holanda en esa región y la búsqueda de inversores (Figura 18 y 19). En cierto modo apelando a una comparación entre protestantes e indígenas en tanto los amenazaba un mismo destino frente a los españoles. En el primer volumen de America de De Bry dedicado al norte del continente, las imágenes se corresponden con nobles salvajes en territorios con presencia protestante inglesa o francesa. Por el contrario, en el último volumen, cuando hay españoles, se los representa como víctimas de atrocidades. Esto puede observarse en el modo en que contrastan las imágenes de los pobladores desnudos que pescan, navegan y viven como criaturas de inocente belleza

En los últimos tres volúmenes, los españoles convierten el idilio americano en un verdadero infierno. Sin embargo, Gravatt plantea la importancia de tomar en consideración el prólogo de De Bry, en el que el mensaje es mas bien moralizante antes que una mera crítica a los españoles. Falsos dioses, idolatría, abusos, excesos se presentan como pecados que no pertenecen solo a los españoles sino a los seres humanos (Gravatt, 2008:243). La potencia de estas fórmulas visuales fue parte de una disputa visual entre las potencias europeas que sin duda dejó marcado a fuego un imaginario sobre las colonias. Estas imágenes de De Bry planteaban, como los escritos de Bartolomé de Las Casas, una crítica al ejercicio de esa violencia real ejercida en las colonias americanas por parte de las potencias europeas. Fueron eficaces vehículos de difusión de una contraofensiva visual sobre las imágenes de conquista de las Indias que operaron tanto en Europa como en las colonias americanas y que exhiben su compleja existencia – y disonancia – a lo largo de su historia. Esta fórmula puede encontrarse nuevamente a lo largo del siglo XIX pero con una transformación. Los vencedores – el Estado Nación – naturalizan la violencia contra el indio. Es interesante destacar el modo en que se transforman estas fórmulas y el modo en que el antiespañolismo deviene un europeismo que evoca la figura de lo europeo, antes que la hispanidad.

Figura 16: Massacre de Sens, avril 1562 – Tortorel et Perrissin. Perrissin, Jean-Jacques (1536-1617) Paris, Bibliothèque nationale de France, Cabinet des Estampes, RESERVE FOL-QB-201

Figura 17: François Dubois. Le massacre de la Saint-Barthélemy (1572). Museo cantonal des Beaux-Arts, Lausanne.

Frans Hoggenberg. Massacre à Saint Valéri sur Somme. Gravado. (1535-1590). Album met 345 prenten van Hogenberg (RP-P-OB-78.784), Rijksmuseum, Amsterdam.

Fray Bartolomé de Las Casas. De Bry, Narratio regionum indicarum per Hispanos quosdam devastatarum verissima, 1614. Oppenheimii: Sumptibus Johan-Theod. de Bry : Typis Hieronymi Galleri, p.40

Figura 18: Franz Post, Paisaje brasileño. 1650. Óleo sobre tela, 61×91 cm. Metropolitan Museum of Art, Nueva York.

Figura 19: Girolamo Benzoni, Thedore De Bry. Americae pars quarta, sive, Insignis & admiranda historia de reperta primùm Occidentalis India à Christophoro Columbo. 1594. Universidad de Houston Libraries,p. 79.

De los caníbales al desierto

El 12 de octubre de 1892, el diario La Nación publicaba con entusiasmo que:

Hoy se cumplen 400 años desde el día en que, el genio y la intrepidez de Cristobal Colón, vinieron a poner por primera vez a la América en contacto con la Europa, haciéndola resurgir a nueva vida, estableciendo entre el viejo y el nuevo Mundo una corriente de ideas, de civilización, de progreso que desde entonces han ido aumentando incesantemente hasta dar los frutos grandiosos que todos conocen. (La Nación, 12 de octubre de 1892)

Ese mismo año, Ángel Della Valle (1855-1903) finalizaba el cuadro La vuelta del malón, con el objetivo de ser exhibido en la exposición universal de Chicago. La obra recuperaba los relatos literarios inspirados en malones y cautivas y fue “la primera imagen que impactó al público de Buenos Aires referida a una cuestión de fuerte valor emotivo e inequívoco significado político e ideológico” (Malosetti Costa, MNBA). Como señala Malosetti Costa, el cuadro aparece no solo como una glorificación de la figura de Roca sino que, en relación con la celebración de 1492, plantea implícitamente la campaña de exterminio como culminación de la conquista de América

Los indios aparecen revestidos con todos los signos de la barbarie y como enemigos de la civilización (Malosetti, 2001:270). Estas imágenes son aquellas que componen una genealogía en constante movimiento, que hilvanan una historia visual. Imágenes que se configuran en múltiples soportes y cuya presencia viene determinada por factores técnicos, materiales y espaciales. Son estos factores los que determinan su visibilidad, su uso y eficacia. La genealogía de estas fórmulas evidencia su capacidad de convertirse en base de una naturalización tanto como su denuncia. Si durante el siglo XVII denunciaban la aberraciones en las Indias, durante el siglo XIX las “campañas al desierto” distribuyeron las tierras y permitieron una doble operación: la clasificación racial de la población y la división del trabajo. Esto refuerza la afirmación de que las imágenes evidencian el modo en que la estética y la política se vincularon a través de los siglos después de la conquista. Los relatos foráneos delinearon la imagen de la ciudad a partir de la poderosa influencia de estas fórmulas que perduraron a lo largo del tiempo. Las poderosas imágenes que crearon los libros europeos sobre el territorio y los habitantes del Río de la Plata fueron apropiadas e internalizadas de un modo profundo y sintomático. De la figura de los indígenas masacrados se pasa la figura de los indígenas como amenaza al estado.

Ángel Della Valle, La Vuelta del malón (1892), Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires, Argentina.

El territorio fue pensado como un espacio desértico y vacío, con habitantes exóticos y carentes de impulsos de progreso. Este proceso de expansión global impactó sobre los territorios americanos de tal forma que su propia historia fue construida a partir de los documentos europeos. En el caso de Buenos Aires, las primeras imágenes que se conocen presentan un rasgo notable, puesto que son exclusivamente mapas y vistas topográficas desde el río que construyeron una mirada externa cuyo objetivo era la recolección de información técnica y sensible para el gobierno del territorio. Tras dos siglos de presencia española, surgen las primeras imágenes sobre la vida urbana de la ciudad cuando ésta se convierte en capital del último virreinato creado por la corona española. Un dato que da cuenta de la relación entre el modo de visualizar las relaciones políticas, económicas y culturales de la ciudad con la metrópoli pero mas interesante todavía, de la ciudad consigo misma. El modo en que esta forma particular de ver-verse, percibir-percibirse la ciudad impactó de tal modo en la construcción de su propio pasado e identidad que llegó a convertirse en la voz y mirada oficial sobre el territorio y su gente a lo largo del siglo XIX.

La mirada extranjera exotizante, la ilusión de un territorio hostil y desértico y una población sin impulsos de progreso se encuentran en la colección de mapas, planos y vistas de la ciudad así como en la irrupción de los relatos de viajeros ingleses durante el siglo XVIII. Imágenes evocadas en los textos de Alberdi, en el Facundo de Sarmiento y en la literatura que operó en la construcción de la nación. Los relatos de viajeros fueron clave en esa construcción tanto discursiva como visual del país. La literatura de viajes fue inseparable de las vacías imágenes cartográficas y vistas del territorio, una naturaleza hostil, unos pobladores indiferentes y un territorio inexplorado. El entorno geográfico determinaba la condición de los pueblos, esa era la conclusión resultante de los relatos que se basaban en una observación que se consideraba científica y objetiva. Las imágenes de Buenos Aires comenzaron siendo imágenes de una tierra vacía: Malones, lanzas, salvajes y mas tarde gauchos, poblarán las imágenes y relatos a lo largo del siglo XIX y el proceso de constitución de un estado nacional. El territorio como cartografía sin explorar, las vistas de la ciudad y los relatos de viajeros fueron los elementos que forjaron un relato etnocéntrico, racista y europeizante producido en Europa  sentando las bases de un modelo cultural que perdura hasta nuestros días.

Notas

(1) El 30 de Julio de 1599, dos barcos Holandeses arribaron al puerto de Buenos Aires. Uno de sus tripulantes, Hendrik Ottsen publicó en 1603 el derrotero de ese viaje bajo el título Journael van de reis naar Zuid-Amerika (1598-1601)

(2) Cfr. Miguel de Asuna, “Historia de la Astronomía en la Argentina”, Asociación Argentina de Astronomía, BOOK SERIES, Vol. 2, Gustavo E. Romer o, Sergio A. Cellone, & Sofía A. Cora, eds (2009), pp. 1-20.

(3) Esta edición fue adquirida en 1904 por la Biblioteca Nacional de Argentina.

(4) Fray Gaspar de Carvajal, Relación que escriv bió Fr. Gaspar de Carvajal, fraile de la orden de Santo Domingo de Guzman, del Nuevo Descubrimiento del famoso río grande que descubrió por muy gran ventura del capitán Francisco de Orellana (Madrid:Consejo de la Hispanidad) 1944 (Edición facsímil), p. 37.

(5) Ulrich Schmidel, Relatos de la conquista del Rio de la Plata y Paraguay. 1534-1554 (Madrid: Alianza Editorial, 1986).

(6) Se editó en la colección Travesías y Viajes con el título original de Sammlung von 26 Schiffahrten in Verschiedne Fremde Länder y traducido al castellano como Colección de 26 travesías a diferentes países extranjeros. Se compone de 26 partes publicadas a lo largo de sesenta y dos años y fueron impresos en Nuremberg, Francfort del Meno y Hannover, entre 1568 y 1660. Toda la colección se encuentra digitalizada en la John Carter Brown Library donde hemos consultado los ejemplares para este trabajo.

(7) Sobre la familia de impresores De Bry y sus trabajos en Francfurt, se puede consultar el trabajo de Anna Greve, Die Konstruktion Amerikas: Bilderpolitik in den «Grands Voyages» aus der Werkstatt de Bry (Böhlau Verlag Köln Weimar, 2004).

Bibliografía

Patricia Gravatt, «Rereading Theodore De Bry’s Black Legend», en Rereading the Black Legend: The Discourses of Religious and Racial Difference in the Renaissance Empires, ed. Margaret R. Greer, Walter D. Mignolo, y Maureen Quilligan (University of Chicago Press, 2008)

Alfredo Bueno Jiménez, «La representación gráfica de los monstruos y seres fabulosos en el Nuevo Mundo. Siglos XVI-XVIII», en Monstruos y monstruosidades. Del imaginario fantástico medieval a los X-Men (Vitoria Gasteiz – Buenos Aires: Sans Soleil Ediciones, 2015), 100

Laura Malosetti Costa, Los primeros modernos. Arte y sociedad en Buenos Aires a fines del siglo XIX (FCE, 2001)

Guadalupe Pinzon Rios, «Las costas de la Nueva España en la cartografía náutica inglesa: del viaje de Basil Ringrose al atlas de William Hack (1680-1698).», Invest. Geog [online] 95 (2018)

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