Compañero Carpincho
Los humedales políticos en la cultura visual digital.

Greta Winckler – Paula Bruno Garcén

Resumen

Este artículo analiza la producción y circulación viral de memes de carpinchos a partir de su aparición masiva en Nordelta, un conglomerado cerrado donde habitan familias de las clases de alto poder adquisitivo en el partido de Tigre, provincia de Buenos Aires (Argentina). La diversidad de imágenes permitie pensar fenómenos vinculados a la tradición política local, así como a problemáticas socioambientales de la agenda actual internacional. Este trabajo plantea dos ejes de análisis. Por un lado, la politización del uso de la figura del carpincho como “invasor”, “ocupa de tierras” y “amenaza” en relación a otros reclamos habitacionales de las clases populares.En este primer caso, la producción de memes se emparenta con una tradición iconográfica más vasta que se remonta a la emergencia de los movimientos de masas, por ejemplo, peronistas y comunistas. Por otra parte, el vínculo entre humanos y carpinchos dejó la puerta abierta a nuevos debates sobre el derecho al hábitat, así como sobre concepciones respecto de qué se entiende por naturaleza y cultura. En ambos puntos, la pregunta por cómo se construye la otredad (incluyendo a vivientes no-humanos) queda manifiesta, dando cuenta de la potencia reflexiva que las imágenes producidas popularmente (como son los memes)  habilita. 

 Palabras claves: Carpincho – Cultura visual digital – No humanos – Interespecies – Iconografía política

 

Artículo

Greta Winckler | Paula Bruno Garcén

Fecha: Septiembre 2021

Cómo citar este artículo:

Winckler, Greta, Bruno Garcén, Paula. “Compañero carpincho: los humedales políticos en la cultura visual digital.”, e-imagen Revista 2.0, Nº 8, Sans Soleil Ediciones, España-Argentina, 2021, ISSN 2362-4981

 

 

Durante agosto de 2021 se viralizaron en redes sociales memes con carpinchos como sus protagonistas. Los carpinchos son un tipo de roedor autóctono de la Argentina (1). El detonante fue su presencia en la urbanización cerrada de Nordelta, emprendimiento privado en el Delta del Tigre, Buenos Aires. Un amplio número de estas imágenes humorísticas aludían a la actividad de los carpinchos como una toma de tierras. Estas tierras son especialmente singulares: se trata de lotes con mansiones valoradas en millones de dólares, donde habita la clase alta argentina. Pero también estos terrenos de Nordelta están ubicados sobre humedales, el hábitat de los carpinchos. En torno a este asunto circularon memes especialmente entre sectores políticos progresistas, de izquierda y del campo popular peronista. Si bien en 2020 estos animales habían sido utilizados en memes populares (más bien vinculados a un folklore local), el uso que se hizo de ellos en 2021 tomó una dimensión política particular. A partir de ello nos preguntamos, ¿por qué se viralizaron memes de carpinchos “politizados”? ¿Qué lugar tiene la cultura visual digital en el terreno político para pensar con los no humanos?

La presencia de los carpinchos en las redes sociales no es nueva. Por ejemplo, en mayo de 2020 se dio una viralización de contenidos que los incluían (2). Uno de los motivos que se alude es su presencia acentuada en zonas como Mar del Plata, Corrientes o incluso Nordelta debido a la cuarentena por el coronavirus. Desde los primeros momentos de la pandemia fueron noticia los desplazamientos de animales en zonas urbanas, algo que ocurrió en distintas partes del mundo e incluso fue nombrado como una suerte de “folklore de la naturaleza en la era del Coronavirus” [corona-era nature folklore] (Hiiemäe et al., 2021, p. 42). Fue así que los carpinchos frecuentaban Nordelta con más asiduidad ya en ese momento, lo cual fue una experiencia celebrada incluso por el mismo consorcio nordelteño. Ante esta aparición fuera de lo ordinario, las redes sociales se hicieron eco del fenómeno, generando una cantidad llamativa de memes alusivos (al igual que ocurriría luego en 2021). Los memes son artefactos digitales que cuentan con múltiples definiciones, según la línea teórica de análisis. Se han recuperado nociones de distintos campos, desde la biología hasta las ciencias de la comunicación. 

Figura 1: Meme publicado por la cuenta de Instagram del medio El Destape  (@eldestapeweb) el 18/08/21 (https://www.instagram.com/p/CSuz0xUhY9u/ acceso 31/08/21).

La mayoría de los estudios sobre su dimensión comunicacional utiliza enfoques semióticos, que analizan la importancia de los memes en tanto figuras discursivas, dentro del folklore popular posmoderno (screen lore o netlore) (Cancelas-Ouviña, 2021), los debates políticos (Plevriti et al., 2014) o la construcción de un sentido comunitario de pertenencia, entre otros (Nissenbaum & Shifman, 2017). En estos estudios, suelen considerarse su contenido, forma y/o una determinada actitud/postura comunicacional [stance] (Shifman, 2013, p. 40).

En base a algunos de estos elementos es que se intenta entender cómo es que los memes viajan por diversas redes y plataformas, con sus dinámicas propias (Beskow et al., 2020). Este concepto de viralización recupera modelos tanto epidemiológicos como biológicos. Para el primer caso, el nivel de viralización, es decir, su fecundidad, es primordial; mientras que para el segundo se toma el modelo de transmisión de información de los genes en el plano de la esfera cultural. Es en este segundo paradigma que, de hecho, se acuña el término, tras los aportes del biólogo Richard Dawkins en 1976,estableciendo un paralelismo entre “genes” y “memes” (Wiggins, 2020).Sin embargo, en estos enfoques se desdibuja la dimensión visual de los memes y su inserción en el vasto mundo de las imágenes y las miradas que las activan, obliterando su lugar dentro de una memoria icónica colectiva (Pinotti, 2016).

En este trabajo, los memes serán entendidos como imágenes pobres, de dudosa autoría y genealogía, que circulan en la web, en general exhibiendo una baja resolución y dando cuenta de las múltiples transformaciones que sufrieron en su transmisión (Steyerl, 2014, p. 33). Son como una instantánea de “[…] las condiciones afectivas de la muchedumbre, su neurosis, paranoia y miedo, así como su ansia de intensidad, diversión y distracción” (2014, p. 43). Los memes son, por tanto, imágenes populares, no sólo porque los hacen múltiples manos, sino porque expresan las contradicciones de las masas contemporáneas. Es así que conforman repertorios expresivos, que entremezclan producciones de las grandes industrias culturales y cadenas mediáticas, con otras amateurs y alternativas (Shifman, 2013; Steyerl, 2014). Por otro lado, los memes tienen una profunda a la vez que inmediata conexión con su presente. Esto permite comprender cómo fenómenos similares (la aparición extraña de carpinchos en determinadas regiones, por caso) pueden canalizar diferentes sentimientos y dar lugar a una condensación de sentidos disímiles. Es decir, el cambio en su contenido (incluso ideológico) y su actitud o postura tiene que ver con este “oportunismo” que menciona Steyerl y la permanente capacidad de transgredir(se) de las imágenes pobres. En 2020, los memes que circularon rescataron en líneas generales una visión amorosa y amable del carpincho, dejando entrever incluso que podrían devenir animales de compañía de los humanos, al igual que lo son perros o gatos (Figura 2).

Figura 2: meme que presenta al carpincho como “la mascota perfecta”. Publicado en el portal El Tribuno el 5 de mayo de 2020 https://www.eltribuno.com/jujuy/nota/2020-5-5-17-44-0-carpinchos-el-meme-de-la-cuarentena-y-la-advertencia-de-ambientalistas (acceso 31/08/21)

Pero en 2021 el cariz que tomaron los memes fue totalmente distinto: los carpinchos aparecían realizando una toma de tierras y reclamando su hogar primigenio, del cual habrían sido desplazados por los emprendimientos como Nordelta. Palabras como “invasión”(3) o “ataque”(4) fueron populares en los titulares de los portales de noticias que comunicaban la “sobrepoblación” de estos animales en las mediaciones nordelteñas.

La cobertura mediática y la circulación de memes por redes sociales dieron cuenta de una disputa que se condensó en la figura del carpincho: el derecho al hábitat ante la lucha de clases. ¿Pueden los carpinchos “tomar” Nordelta? ¿Qué implica utilizar este tipo de verbos para definir la acción de estos animales? ¿O el hecho de que sean sus habitantes “originarios”? ¿Cómo se expresa en ellos la lucha de clases, encarnada en parte en la polarización política argentina?

Por otro lado,la aparición de los carpinchos en 2021 y su rol político no pueden escindirse del contexto electoral que atraviesa el país, dado que entre septiembre y noviembre se desarrollan las elecciones de medio término legislativas. En este marco, particularmente en la Ciudad de Buenos Aires, fue parte de la campaña la disputa por las tierras públicas del distrito y sobre todo, aquéllas que se encuentran sobre el Río de la Plata (5). Al mismo tiempo, a nivel nacional e internacional, la preocupación por el medio ambiente atraviesa las discusiones de coyuntura de la contienda política. Desde las causas que llevan a todo el planeta a atravesar una pandemia como la actual, hasta el reclamo por la ley de humedales en Argentina, son parte de las preocupaciones que los usuarios de las redes expresan en los memes sobre carpinchos. Sin ir más lejos, las protestas y reclamos para que se protejan áreas como los humedales (6) en Buenos Aires retomaron la figura del carpincho como emblema político(7), utilizando incluso hashtags como “#ComandoCarpincho” para acompañar las manifestaciones en la virtualidad.

Figuras 3 y 4: Memes sobre los carpinchos relacionados con la “toma de tierras” y una lectura de esa actitud desde el marxismo. Recuperados de las cuentas de Instagram del periodista Javiero Romero (@elproferomero, 21/08 https://www.instagram.com/p/CS3FzEZDWt1/ acceso 2/09/21, con 186 mil seguidores) y la cuenta de 6 mil seguidores, “Sindicato Argentino de Memes” (@sindicatoargentinodememes 20/08 https://www.instagram.com/p/CSzTMs3g67m/ acceso 2/09/21)

El caso de Nordelta es particularmente interesante para pensar el derecho a habitar determinados ambientes y la circulación de personas y animales. Como señala Ricardo Greene (2020), Nordelta es la expresión contemporánea de una segmentación social de larga data en nuestro país. Abrió sus puertas en diciembre de 2001, un mes en el cual eclosionó una de las mayores crisis que atravesó nuestro país y que culminó en una debacle social y política sin precedentes. A la par que miles de personas perdían sus ahorros y hogares, se inauguraba uno de los countries cerrados más acaudalados del país, que cuenta hoy con 24 barrios internos. Construido sobre humedales rellenados, Nordelta es un megaproyecto arquitectónico que comienza a perfilarse en 1977, plena dictadura cívico-militar, y cambióradicalmente su concepto original a lo largo de los años. Como sostiene Florencia Girola, Nordelta nace bajo los modelos de las villes nouvelles francesas, para acabar emulando las Master Planned Communities estadounidenses, que se impondrían para este tipo de emprendimientos a nivel global (en Greene, 2020, p. 151). El primer modelo implicaba una integración interclasista, mientras que el segundo dio lugar a ghettos diferenciados para ricos (encerrados tras sus muros) y pobres marginalizados. Iniciativas similares en el territorio pueden encontrarse en el proceso de conquista y avance del estado-nación argentino ante la llamada “frontera con el indio”. 

Greene refiere particularmente a la Zanja de Alsina aprobada en 1873, que separaría los territorios salvajes de los civilizados para evitar ataques de “malones” (2020, p. 61). Tras la muerte de Adolfo Alsina, y la asunción del Ministerio de Guerra por parte de Julio A. Roca, la relación con “los bárbaros” sería aún más agresiva, siendo su mayor expresión la llamada Conquista del Desierto (1878-1885). El embate feroz contra los pueblos originarios fue justificado a través de la metáfora de “poblar el desierto”, que re-emerge en Nordelta ante algunos testimonios que Greene recoge durante su trabajo de campo en el country. La idea de que ese ambiente antes era “un desierto” vacío, en “el medio de la nada”, evoca la imagen utilizada en el siglo XIX, por la cual las poblaciones nativas eran negadas y la idea de desierto justificaba la campaña militar “civilizatoria”. Roca y el ejército, al igual que los nuevos pobladores-propietarios, llevaban una vida ordenada, moderna y civilizada allí donde no la había o donde sólo había vacío. Salvo que como señala el antropólogo chileno,en la zona donde ahora está Nordelta también había algo: además de los humedales habitados por carpinchos, también existían barrios y poblaciones de los sectores populares y obreros que precedían el asiento del megacomplejo millonario. Nordelta continúa una construcción política de más de cien años, atravesada por parámetros racistas y discriminatorios, iniciada una vez más bajo el control de un gobierno militar.

Figura 5: Fotografía publicada en el canal de Telegram de ANRed Noticias el 30/08/21, cubriendo las protestas de la Asamblea HOCÓ, en Berazategui, reclamando la Ley de Humedales (Autora: Laura Reyes).

Pero no fueron solamente poblaciones humanas las desplazadas o afectadas al crearse Nordelta o complejos similares. A partir de la polémica “invasión” de los carpinchos en 2021, se hicieron notar no sólo los problemas que trae aparejada la creación de espacios como Nordelta sobre humedales, sino también el traslado de animales a ecosistemas donde no tienen predadores naturales (8). La aparente reproducción escalonada de los carpinchos motivó que comenzaran a circular por espacios dentro de Nordelta asociados a actividades humanas, desde calles hasta los patios de las casas (Figura 6). Greene sugiere que, si bien el discurso “verde” es una constante en la comunidad nordelteña, la relación con “la naturaleza” es bien recibida siempre y cuando no ponga en juego la vida confortable de los pobladores e incluso sus valores estéticos (2020, p. 281). Es decir, no es aceptado cualquier concepto de “lo natural”, sino aquél que cabe dentro de las estrictas normas de convivencia de los barrios internos. La misma metáfora del vacío o “la nada” aplica a la naturaleza: los pastizales originarios son vistos como “pasto salvaje” que no es valorado por los propietarios. Hay una vegetación “apropiada” y otra que no lo es, y es reducida a “la nada”, o sea, su no-existencia. El ambiente natural de Nordelta que rescatan como principal atractivo los propietarios es una manufactura que se presenta como “superior” a aquél que lo precedía. Lo mismo podría pensarse con los carpinchos: en el momento en que transgreden ciertas barreras, comienzan a perfilarse como una “amenaza”, un “ataque” o “invasores”.

Fenómenos similares fueron reportados con anterioridad, por ejemplo, el caso del Country Abril de Hudson, en el partido de Berazategui (Buenos Aires). Se dio a conocer en julio de 2020 la expulsión de una familia de carpinchos, que quedó dividida de un lado y el otro del alambre que limita el country. La modificación de las conductas de estos animales, ya domesticados, y la “solución” que el barrio cerrado instruyó ante la queja de los vecinos que se sentían “invadidos”, es entendida como maltrato animal. Así lo comunicaron desde la reserva provincial Pereyra Iraola, lindante al country, que denuncia la pérdida de diversidad ante el avance de las construcciones de barrios cerrados (9). Asimismo, las medidas tomadas infringen “[…] los artículos 41 y 43 de la Constitución Nacional, la ley de Conservación de la fauna silvestre N°22.421, ley General de Ambiente N° 25.675 y la ley de maltrato animal y crueldad al animal Ley N°14.346.”(10) Si bien el fenómeno no es nuevo, el uso del término “toma de tierras” evoca conflictos políticos habitacionales que tuvieron lugar recientemente en la provincia de Buenos Aires. Por ejemplo, lo que aconteció en Guernica (partido de Presidente Perón) en julio de 2020(11), donde más de 2000 familias se vieron involucradas. Las políticas habitacionales y los reclamos por una ley de humedales convergen y se entrelazan en un año atravesado por la agenda electoral, lo cual podría permitir pensar el cambio de tono en los memes que circularon en 2021, pese a que los animales son los mismos.

Figura 6: Fotografía publicada en el artículo de Luciano Román del Diario La Nación el 22 de agosto de 2021 “¿Y si los carpinchos no son kirchneristas?” (ver enlace en nota al pie 13)

Al mismo tiempo, Nordelta es mucho más que un country: es un símbolo de la élite local. Esto puede pensarse en dos sentidos. Por un lado, en el propio origen de los barrios, que como dijimos fueron inaugurados precisamente cuando gran parte de la población argentina se veía atravesada por una de las peores crisis sociales de nuestro país. Greene recalca que Nordelta se volvió entonces el centro del rechazo popular, un estigma que los propietarios nordelteños resienten (2020, p. 33). En segundo lugar, la propia dinámica de Nordelta implica una opacidad de todo lo que acontece en su interior. Los barrios se encuentran “protegidos” no sólo por muros sino por múltiples portones internos, que son complejos de atravesar si uno no vive allí, y una vigilancia constante. El “intruso” es visto y detectado inmediatamente, pero no así el propietario. Esta práctica de opacidad es característica de los grupos de élite. La dificultad de ingresar y ver lo que ocurre al interior funcionó como un mecanismo de protección incluso de bandas criminales que operaron dentro de Nordelta. Tal es el grado de secrecidad que a los investigadores estatales se les dificultó el acceso a la hora de hacer pericias y recabar información (Greene, 2020, p. 181).

Figura 7: Tuit de Juan Grabois, 21/08/2021. Fuente: Twitter.

Figuras 8,9 y 10: Memes que utilizan la simbología comunista y la estrella federal del peronismo revolucionario. Los tres fueron publicados en la cuenta de Instagram @sindicatoargentinodememes  el 20/08/21 (https://www.instagram.com/p/CSzTMs3g67m/ acceso 31/08/21). Figura: Poster comunista chino con los líderes del partido comunista Karl Marx, Friedrich Engels, Lenin, Stalin, donde se reemplazó el retrato de Mao Zedong por un carpincho. https://www.guioteca.com/vida-salvaje/roedores-gigantes-invaden-barrio-bonaerense-y-las-redes-sociales-se-llenan-de-memes/ (acceso 01/09/2021)

De alguna manera, los memes de los carpinchos dirigen la atención a esta comunidad cerrada y opaca, que se esfuerza por demarcar el adentro y el afuera, o lo propio y lo impropio. En esta disputa por los espacios verdes y el derecho a la vivienda se componen bandos o lados dentro del conflicto. Así puede verse en las declaraciones del dirigente social Juan Grabois -que fue central en muchos de los procesos de toma de tierras como el de Guernica-, quien defendió la actitud de los carpinchos y la enmarcó en el reclamo por la ley de humedales. La propia ministra de Seguridad nacional hizo declaraciones al respecto, así como diputados progresistas y organizaciones sociales que desde hace tiempo vienen denunciando los efectos nocivos de los emprendimientos inmobiliarios como Nordelta (12). El diario La Nación, tradicionalmente asociado a los sectores de élite de nuestro país, alertó sobre “la politización de la fauna” y la “apropiación” que “el kirchnerismo” hizo de los carpinchos:

“Si quedaba alguna duda de la intención de politizar a la fauna silvestre, la despejó Juan Grabois: “Con los carpinchos, hasta la victoria siempre. Si tocan a uno nos tocan a todos”, escribió en sus redes sociales. Ya está: el kirchnerismo se apropió de los carpinchos. Y los ha convertido en un batallón militante “al servicio de la causa”. Sería desopilante si no fuera desolador” (subrayado original).(13)

Esta misma nota pone en duda de hecho que los carpinchos sean kirchneristas, dado que su comportamiento es moderado, algo que según el medio no acontece con los funcionarios en campaña o en gestión. Los carpinchos se vuelven un modelo  a seguir y se alejan de “la grieta” política. De más está decir que muchos de los memes que circularon no sólo responden a consignas del peronismo kirchnerista, sino que también recuperan símbolos de otras fuerzas políticas. Por ejemplo, los emblemas del Partido Comunista, de la Unión Soviética y figuras como las de Ernesto Che Guevara (que dio lugar al “Carpin-che”) o Karl Marx (Figuras 8,9 y 10). Cabe destacar que a partir de la asunción de Alberto Fernández como presidente en 2019 a la cabeza de un frente progresista (aunque variado), se ha alentado un discurso público que califica como “comunistas” a algunas medidas del gobierno. Más allá de la falta de sustento que tienen estas proclamas, la simbología de la ex-URSS emergió como un fantasma -para recuperar el propio término marxiano- que recorrió y dio forma a viejos temores de sectores de derecha o conservadores, tanto medios como altos. No se descarta que las relaciones diplomáticas actuales entre el gobierno argentino y el de Vladimir Putin hayan contribuido a esta misma circulación. No sólo por la gestión concreta para traer a Argentina las vacunas que Rusia produce en el marco de la pandemia (Sputnik-V), sino por la relación positiva que en su momento Cristina Fernández de Kirchner -como presidenta- había sostenido con su par ruso.

Figura 11: Meme que muestra a Alberto Fernández montando un carpincho mientras cruza el río junto a Vladimir Putin, quien monta un oso mientras lleva en su espalda una vacuna. Este meme fue publicado en la cuenta de Instagram @elproferomero) el 21/08/21 (https://www.instagram.com/p/CS2u9dsLnYi/ acceso 31/08/21)

Por otra parte, la “invasión” de los carpinchos al interior de un territorio en el que sólo son aceptados con limitaciones remite a otro fenómeno que ha sido decisivo en la construcción del relato político argentino: el 17 de octubre de 1945. Tanto aquel momento como el actual -que expone al opaco complejo nordelteño- están poniendo en juego estrategias de visibilización e invisibilización en la esfera política. Aquel 17 de octubre, hoy Día de la Lealtad Peronista, una multitud de sectores populares marcharon a la Plaza de Mayo para exigir la liberación de su referente, Juan Domingo Perón. Se vio en pleno centro porteño a una comunidad de cuerpos y rostros que parecía irrumpir en un territorio “ajeno”. Las crónicas y escritos de aquel momento así lo revelaron, siendo una de las más famosas la de Raúl Scalabrini Ortiz: “Un pujante palpitar sacudía la entraña de la ciudad. Un hálito áspero crecía en densas vaharadas, mientras las multitudes continuaban llegando. Era el subsuelo de la patria sublevado. Era el cimiento básico de la nación que asomaba, como asoman las épocas pretéritas de la tierra en la conmoción del

terremoto. Era el substracto de nuestra idisosincrasia y  nuestras posibilidades colectivas allí presente en su primordialidad sin reatos y sin disimulo. Era el de nadie y el sin nada, en una multiplicidad casi infinita de gamas y matices humanos, aglutinados por el mismo estremecimiento y el mismo impulso […] una muchedumbre clamorosa de varios cientos de miles de almas, conglomeradas en un solo ser unívoco, aislado en sí mismo, rodeado por la animadversión de los soberbios de la fortuna, del poder, y del saber, enriquecido por las delegaciones impalpables del trabajo de las selvas, de los cañaverales, de las praderas, amalgamando designios adversarios, traduciendo en la firme línea de su voz conjunta su voluntad de grandeza, entrelazando en una sola aspiración simplificada la multivariedad de aspiraciones individuales, o consumiendo en la misma llama los cansancios y los desalientos personales, el espíritu de la tierra se erguía vibrando sobre la plaza de nuestras libertades, pleno en la confirmación de su existencia. (Scalabrini Ortiz, 2009 [1946], p.30,31)”

Figura 12: Meme que muestra a una icónica fotografía de Juan Domingo Perón modificada para añadir al carpincho, donde originalmente se encontraba uno de los caniches del ex presidente. Las fotografías de Perón y Eva Duarte con sus mascotas, así como las de Néstor Kirchner y Cristina Fernández son reconocidas a nivel local. El meme fue publicado en la cuenta de Instagram @periodistadeperon (que cuenta con 147 mil seguidores) el 21/08/21  (https://www.instagram.com/p/CS2otRUA4CS/ acceso 31/08/21)

El paralelismo posible entre el pueblo de “los sin nada” que emerge, cansado de estar en las sombras (o bajo tierra); y los carpinchos (humanizados) que vuelven a reclamar lo que es suyo se apoya en la ecuación que vio en ese “subsuelo de la patria sublevado” un aluvión zoológico (expresión del diputado radical Ernesto Sanmartino en 1947). Las masas del 45 también estaban ligadas a la tierra: a “los pantanos de Gerli y Avellaneda” o a los cimientos que emergen ante la conmoción de un terremoto. Como dice Scalabrini Ortiz, “El espíritu de la tierra estaba presente como nunca creí verlo”. La amenaza que sienten “los soberbios de la fortuna, del poder y del saber” hoy se condensa en los carpinchos que devienen emblemas políticos de una disputa mucho más antigua. Ezequiel Martínez Estrada escribió también tras el 17 de octubre de 1945 que aquellas muchedumbres parecían:

“[…] una invasión de gentes de otro país, hablando otro idioma, vistiendo trajes exóticos y, sin embargo, eran nuestros hermanos harapientos, nuestros hermanos miserables (…) el lumpenproletariat (…) salieron a pedir cuenta de su cautiverio, a exigir un lugar al sol y aparecieron con sus cuchillos de matarifes en la cintura, (…). Sentimos escalofríos viéndolos desfilar en una verdadera horda silenciosa con carteles que amenazaban tomarse una revancha terrible.” (en Torre, 1995)

Si en 1945 se animalizó la “horda invasora” que “ocupó” la Plaza de Mayo; en 2021 se humaniza la práctica de los carpinchos, que vuelven a tomarse una “revancha terrible” (como Martínez Estrada describe la amenazante aparición de los “hermanos harapientos del lumpenproletariat”). Pero también Nordelta debe pensarse como un espacio que habitan personas que huyeron de la ciudad (a los pantanos). La eclosión de 2001 se presentó como la ocupación final o decisiva del centro “civilizatorio” porteño, que “impulsó” a los habitantes de Nordelta actuales a abandonar la ciudad. Como menciona Greene, muchos de los propietarios comenzaron a referirse a Buenos Aires como “Bueno Zaire”, aludiendo al país africano de manera peyorativa (2020, p. 97). Sin embargo, el abandono del “fuerte” porteño (contra la barbarie) y su mudanza a Nordelta no suele caracterizarse en los mismos términos: el “folklore aluvional” aquí no tiene lugar. No hay invasión ni ataque. La “politización de la fauna”, a su vez, como reza el artículo citado de La Nación, es observada con preocupación por ciertos sectores que encuentran en el discurso histórico (y político) motivos de “confrontación” entre argentinos. Esta visión refuerza la antinomia entre “política” y “naturaleza”, como si el segundo término fuera puro y la política lo contaminara.  Esta discusión nos remite a la medida que tomara el anterior gobierno nacional, opositor al actual, al reemplazar las figuras de personalidades políticas de los billetes por animales autóctonos.

Figura 13: Falso billete de 2000 pesos con el carpincho como figura. Recuperado del portal TBO Argentina (https://www.telebajocero.com/carpinchos/carpinchos-vs-nordelta-los-mejores-memes-n1313496 acceso 31/08/21)

El Jefe de Gabinete de aquel momento, Marcos Peña, rescató dicha medida en su conversación en el Coloquio Idea (2018) con el periodista afín Carlos Pagni. Para él, los animales son un símbolo de la vida que se opone a la historia, asociada al pasado. Tener “seres vivos” en los billetes era dejar de lado una “patología” argentina que se empeña en analizar el presente a la luz de lo ya acontecido, que según el ex funcionario tiene que ver con la muerte, a la que hay que “dejar en paz” (14) Esta medida fue en su momento discutida y asociada a una visión de la entonces administración nacional que apelaba a un discurso “sin ideologías”, pese a que eran efectivamente una coalición de gobierno. Así lo demostraron incluso en sus relaciones internacionales, definidas como “pragmáticas y desideologizadas” por la entonces canciller Susana Malcorra (Mastropierro, 2016). Entre los memes de los carpinchos que circularon en 2021, la relación entre los billetes y los animales fue evocada, aunque no necesariamente desde la “pureza natural”, sino como símbolos políticos. La iconografía del billete no se justificaba en la visibilización de especies autóctonas, sino en su “gesta”, vinculada a las acciones que otros “próceres” de la historia nacional llevaron adelante -y le valieron, entre otros motivos,un lugar en la numismática local.

El uso de figuras animales en el marco de las disputas políticas responde a una larga tradición. No solamente por el uso iconográfico que las contiendas políticas disputan -por ejemplo, en los billetes de una nación- sino específicamente en las sátiras donde se escarnia a los sectores altos o poderosos. Tal es el caso de algunos animales, como ser, los ratones, roedores que si bien en soledad parecen débiles, al juntarse pueden vencer a quienes los oprimen (usualmente, bajo la figura del gato) (Burucúa, 2007, p. 66). Particularmente en la tradición política europea, desde el 1600 proliferó el uso de figuras animales que reemplazaban, imitaban o parodiaban la conducta humana, siguiendo la línea de las fábulas tradicionales (2007, p. 68). El uso en Argentina de animales para criticar a políticos ha sido popular desde los tiempos de la independencia. En épocas recientes, podemos ver ese mismo procedimiento en los ex presidentes Cristina Fernández de Kirchner (“la yegua”) o Mauricio Macri (“el gato”). Sin embargo, en este caso, la hibridación animal-humano tenía una raigambre en la persona concreta a la que se buscaba denostar. Los carpinchos tomando Nordelta emergen como una representación popular de “los desposeídos” o “desplazados”, permitiendo esta conexión entre las masas populares y la comunidad animal.

Figura 14: Carpinchos vs Gorilas. Animales utilizados para simbolizar la grieta entre el ala progresista, peronista o de izquierda (carpinchos) contra los conservadores antiperonistas, que suelen recibir el nombre de “gorilas”. Publicado en la cuenta  @elproferomero el 21/08/21 (https://www.instagram.com/p/CS1qjs9ryj8/ acceso 31/08/21)

Incluso, estableciendo una “grieta” entre “carpinchos” y “gorilas”, un animal asociado al antiperonismo (Figura 14). O mismo entre los carpinchos y los animales domésticos de las familias de Nordelta (sobre todo, el caniche o los schnauzer, perros de compañía que también han sido asociados a ciertos sectores altos). En uno de los casos reportados, señalaban que un carpincho habría “atacado” a una mascota (15). Pese a estas diferencias, el recurso de prosopopeya, igualmente, se mantiene, dado que los recursos políticos que los carpinchos pondrían en juego pertenecen a lógicas humanas de acción colectiva (tomar tierras, por ejemplo). Es importante mencionar que en episodios vinculados a epidemias en la historia global se revitalizan ciertas figuras iconográficas o alegorías relativas por ejemplo el castigo de la naturaleza o incluso a una maldición “divina” (Hiiemäe et al., 2021, p. 30).

La naturaleza perturbada ante el accionar humano reacciona y pergeña un plan de venganza (aquí retorna la terrible “revancha” que Martínez Estrada vislumbraba en las masas peronistas), tomando en general animales que llevan adelante las acciones,por ejemplo las ratas o los murciélagos.

El caso de éste último estuvo presente desde el inicio en 2020, dada la información de que el coronavirus habría provenido de la ingesta de una sopa de murciélago en China. De hecho, diversos intelectuales de renombre a nivel global prontamente publicaron un libro digital reflexionando sobre el escenario pandémico internacional inusitado, llamado Sopa de Wuhan, que mostraba en su tapa a estos animales (16). En sintonía con esta mirada, se presenta al humano como “el verdadero virus” que “contamina” al planeta y hace que la naturaleza se “descoloque” (nature out of place) (Bosworth, 2021, p. 3). Por ese motivo, el confinamiento de los humanos permite que la vida salvaje habite espacios de los que había quedado excluida: the return of wildlife (Hiiemäe et al., 2021, p. 31). Pareciera que los mundos de humanos y no humanos no se relacionan. Y sin embargo, los episodios de los carpinchos en Nordelta ponen en escena igualmente la problemática de la relación interespecista. En su Manifiesto de las especies de compañía (2017 [2003]) Donna Haraway se pregunta por las formas de relación de los humanos con seres taxonómicamente diversos, y propone una serie de relatos de mundos de perros y humanos para demostrar las múltiples formas en que la historia afecta a las naturoculturas (17).

Figuras 15 y 16:  Fotografías recuperadas de medios locales de comunicación. Fuente:  https://latroncal.com.ar/nordelta-los-carpinchos-ahora-invadieron-la-casa-de-marcelo-tinelli/ (Consulta: 07/09/2021) https://www.clarin.com/ciudades/carpinchos-nordelta-vez-aparicion-divide-vecinos_0_6-mUMSKPe.html (Consulta: 07/09/2021)

Su análisis ubica al perro como símbolo de “todas las especies de plantas y animales domésticos, sometidos a los objetivos humanos en los relatos de progreso ascendente o de destrucción, según el gusto” (Haraway, 2017, p. 27). La historia de la evolución canina está estrechamente vinculada con la evolución humana: habrían sido originalmente lobos que se adaptaron en su comportamiento, y finalmente en su genética, a una reducción de las distancias de tolerancia, a una huida menos agresiva, a una coordinación temporal del desarrollo de los cachorros con más oportunidades para la socialización entre especies y a una ocupación paralela más confiada de áreas también ocupadas por los peligrosos humanos. Los modos de vida humanos cambian significativamente en asociación con los perros, la flexibilidad y el oportunismo son centrales para ambas especies, que se dan en el relato de la coevolución y cohabitación llamado domesticación. Haraway plantea la necesidad de alejarnos de un reduccionismo de lo animal a lo biológico y lo humano a lo cultural, que se manifiesta como una “reacción de lucha o huida ante las naturoculturas emergentes” (Haraway, 2017, p. 31). Su manifiesto apunta a reconocer estas cohabitaciones y coevoluciones para “pensar políticas y ontologías más habitables en los mundos en que vivimos”. Ahora bien, ¿qué pasa si trasladamos dichas propuestas al vínculo entre humanos y carpinchos?

Estos grandes roedores son típicamente sudamericanos tanto por su origen como por su distribución local, ya que habitan extensas áreas de humedales desde Colombia hasta la región pampeana de la Argentina, y son unos de los escasos integrantes del grupo de los grandes herbívoros en este continente. Tienen hábitos crepusculares y sólo presentan actividad diurna en sitios libres de depredación (Quintana, 1996, p. 22). En el pasado, grandes felinos como el puma y el yaguareté constituyeron sus principales depredadores, pero su retracción hizo que disminuyeran como causales de la mortalidad de los carpinchos (Quintana, 1996, p. 22). Es fundamental para ellos la presencia de forraje y una fuente de agua, que les sirve para la termorregulación, para beber, para copular, pero también como escape y refugio. Se organizan en manadas relativamente numerosas, que les permite alertar en caso de peligro y huir hacia el agua. Los vínculos de los carpinchos con los humanos datan desde tiempos precolombinos. Entre las comunidades indígenas del Litoral tales como los guaraníes, payaguás, abipones, mocovíes y tobas, este roedor fue muy apreciado como proveedor de carne y cuero (Quintana, 1996, p. 25). Con la llegada de los europeos se implementó un modelo de sobreexplotación de la caza, y la valorización comercial de exportación del cuero de carpincho sobrevivió por siglos, sobre todo en Argentina.

Figura 17: Fotografía recupera de un medio de comunicación local. Fuente: https://www.infocampo.com.ar/desde-el-gobierno-afirman-que-los-carpinchos-no-representan-ningun-peligro-para-las-personas/ (Consulta: 07/09/2021)

En los últimos treinta años, el crecimiento de la mancha urbana a partir de urbanizaciones cerrada0s (18), el avance sobre nuevos territorios para la agricultura y la ganadería, así como los episodios de sequías, incendios e inundaciones cada vez más frecuentes por el colapso ecológico necesariamente habrán tenido algún impacto en el comportamiento de los carpinchos. La cohabitación de estos roedores en barrios cerrados no es nueva, y probablemente haya habido algún tipo de proceso de coevolución de las comunidades de carpinchos para convivir con estos grupos humanos que ya no los cazaban. En el caso que hemos referido de la zona de la laguna Pereyra Iraola en Berazategui, cuya parte del predio fue cercado por el country Abril, los carpinchos perdieron el hábito de distribuirse de acuerdo a los cursos de agua más cercanos, debido a que ya están “domesticados” . Podríamos pensar que en Nordelta se estaría dando un caso similar. La convivencia entre humanos y carpinchos data de los mismos orígenes de este complejo cerrado a comienzos de los noventa, de manera que estas comunidades de roedores ya podrían haber desplegado estrategias que no se corresponden con las de los carpinchos salvajes, sin encuentros frecuentes con humanos.

Aquí no estamos pretendiendo sostener una tesis acerca de los cambios evolutivos de los carpinchos, sino que nos interesa pensar de qué forma estos episodios de estos roedores en Nordelta nos permiten introducir preguntas acerca de las formas en que nos hemos vinculado y cohabitado con los animales y otros organismos del planeta. Los carpinchos ingresaron en las piletas, en jardines, e incluso en el interior de las casas, algo que puede evidenciar una adaptación similar a la de los lobos devenidos perros (Figuras 15 y 16). Como sostiene Haraway, “los seres terrestres son prensiles, oportunistas, preparados para unirse con compañeros disimilares en algo nuevo, algo simbiogenético” (2017, p. 32). Sin embargo, como hemos visto, la viralización de las imágenes y memes de carpinchos están atravesadas simultáneamente por las figuras de la toma de tierras y el reclamo de pueblos originarios. Sumado a las analogías con sectores políticos, este accionar carpincho está asociado al delito de violación de la propiedad privada (Figura 17). Frente a ello cabe insistir con la pregunta, ¿pueden los carpinchos tomar tierras? Para ello debemos rastrear algunas instituciones naturalistas mediante las cuales nos hemos vinculado con los animales.

Figura 18: Tuit de Pablo Lescano. Fuente: Twitter (Consulta: 08/09/2021).

En los zoológicos y los circos se manifiesta claramente esta trágica separación diferencial entre “nosotros” y “ellos”. Allí los animales son reunidos para ser mostrados, sin posibilidad de erigirse como sujetos y actantes, hay una clara distinción entre sujeto y objeto de visión y conocimiento. Se han relatado casos en los que elefantes en situación de cautiverio que atacan, hieren o matan a seres humanos y han sido explicados como expresión de su instinto. Pero ¿qué tal si los pensamos como actos de rebeldía, o más precisamente, como resistencia frente a los abusos de los que son víctimas? (Despret, 2018; Hribal, 2010). También son frecuentes los casos de “delincuencia” de animales en reservas naturales y otros sitios con presencia de turistas. Por ejemplo, en las Cataratas del Iguazú los monos capuchinos roban alimentos y pertenencias a los turistas, y en el Parque Nacional El Palmar las vizcachas duermen durante el día en las cercanías al camping y por la noche se suelen llevar lo que dejaron en las mesas los acampantes. También se habló del caso de una generación de “adolescentes delincuentes” elefantes en Asia, cuyo accionar se explicaría por la degradación de los procesos de socialización que normalmente operan en el seno de cada manada (Despret, 2018, p. 29). La atención a situaciones de este tipo nos permite evidenciar de qué son capaces los animales, y cuestionar las formas políticas de exclusión a las que son expuestos.

Entre los vecinos de Nordelta hay opiniones diversas respecto a los carpinchos, en un arco que va desde quienes están maravillados hasta quienes salen a matarlos. Pero la figura que se consolidó es la del carpincho delincuente. Muchos nordelteños publicaron imágenes de las deposiciones de estos animales en sus cuidados jardines, o de las heridas a sus perros caniche, y hasta un choque entre un carpincho y un repartidor en moto. Estos episodios buscan dar cuenta de su peligrosidad y la necesidad de que sean evacuados del complejo privado. Sin embargo, es muy extendido el conocimiento del carácter afable y amistoso de los carpinchos en relación a otras especies con las que convive sin mostrar agresividad alguna.
De todas formas, sean peligrosos o inofensivos, el discurso dominante, tanto por parte del consorcio de Nordelta (19) como de dirigentes ecologistas (20) es la de movilizar a las comunidades de carpinchos a una reserva natural. La principal causa que se esgrime es la de una superpoblación de estos animales en la zona, aunque también se desliza la cuestión de su peligrosidad. La forma de medición que se hizo para afirmar la existencia de superpoblación es el conteo de la población de carpinchos en la zona de Nordelta a través de los años (21).

Pero además del crecimiento poblacional de estos animales por la cuarentena de 2020, no se tuvo en cuenta otros factores intrínsecos de su comportamiento: por ejemplo, la bajante histórica del río Paraná y el hecho de que las poblaciones de carpinchos se concentran en territorios con cuerpos de agua remanentes durante estaciones secas (Quintana, 1996, p. 28). Este interés por desplazar a los carpinchos sin atender precisamente una búsqueda de solidaridad con estos no humanos evidencia nuevamente una forma de puesta en acto de una distinción dicotómica entre naturaleza y cultura, a la manera de los zoológicos y los circos decimonónicos. Tampoco nos hemos preguntado si los carpinchos no prefieren vivir en los barrios cerrados, comer las deliciosas plantas de todos los jardines nordelteños, y bañarse en las piscinas y las aguas de esta zona del Delta. Las cuestiones introducidas por Despret y Haraway nos interpelan a interrogarnos acerca de qué es lo que quieren los carpinchos.

Por supuesto, no es algo que vayamos a resolver, no podemos entrevistar a estas otredades radicalmente diversas, pero lo que sí podemos hacer es ensayar una empatía más sensible hacia estos organismos cohabitantes. El gesto carpincho nos enfrenta a lo absurdo de las categorías humanas que han trazado límites, conceptuales y materiales, y cercenan la posibilidad de habitar las relaciones entre diversidades. Siguiendo a Haraway, el centro es la relación, no las identidades esencialistas. En lugar de concebir lo diverso como amenaza, los carpinchos abren un interrogante, no sólo a los habitantes de Nordelta, sino a la humanidad toda, otra forma de entender el hábitat. El músico Pablo Lescano rescata una experiencia con un carpincho, que aparece como compañero, en una cohabitación interespecista empática y amorosa (Figura 18). Este tipo de experiencias quizás puedan colaborar a detenernos un poco más a pensar con los carpinchos, en nuevas formas de relación humanas y animales.

Palabras finales

En este escrito partimos de una producción de imágenes populares, como son los memes y contenidos virales, sobre la aparición de carpinchos en barrios cerrados donde viven familias de clases altas en la provincia de Buenos Aires. La circulación que la diáspora digital permite, veloz y fecunda, no debe pensarse como un circuito por el que sólo se expresan opiniones triviales. Como propusimos siguiendo a Hito Steyerl, los memes (y las imágenes pobres en general) dan cuenta de los estados afectivos y los dilemas (políticos) que atraviesan a las comunidades en ciertos momentos. Así como pueden apuntalar y nutrir cadenas mediáticas tradicionales y generar contenidos que quedan englobados en sus propuestas; también pueden dar forma y lugar a modos alternativos de expresar malestares y reflexiones sobre el estado anímico y político de las multitudes. “Las redes por las que circulan las imágenes pobres constituyen así tanto una plataforma para un frágil nuevo interés común como un campo de batalla para las agendas comerciales y nacionales” (Steyerl, 2014, p. 42). Estas imágenes por tanto permiten acceder a “la imaginería excluida”, e incluso oscurecida -como es el caso de las comunidades cerradas como Nordelta, difíciles de penetrar-; aunque también se ven filtradas por otras técnicas de mercantilización e instrumentalización.

El camino recorrido propuso dos miradas centrales. Por un lado, aquella vinculada a una utilización de los carpinchos como símbolo e iconografía de los sectores populares, en una línea que continúa las grandes epopeyas de los pueblos. Esto incluye una conexión con los movimientos de masa locales, como el caso del peronismo en la década de 1940; así como lo que desató la experiencia comunisma de la ex-URSS. El carpincho permitió además echar luz sobre la vida de sectores ricos de la población, celosos de su privacidad y aislamiento, que tienen un estricto control sobre los espacios que habitan. El carpincho entendido como amenaza e invasión en 2021 remitió al “aluvión zoológico” de los sectores populares que irrumpieron en 1945 en pleno centro porteño -sin abandonarlo jamás. Las élites temerosas a lo largo del tiempo fueron encontrando estrategias para “resguardarse” de aquellos “bárbaros”, apelando a distintas metáforas, como los “desiertos” o “el vacío y la nada” que podría poblarse de manera “civilizada”. Nordelta es una expresión contemporánea de un fenómeno local de larga data y la producción popular de imágenes pobres que disparó la “invasión” de carpinchos permite ver no sólo preocupaciones actuales, sino sus orígenes.

Por otro lado, se desplegó una visión del episodio de los carpinchos como una reflexión acerca de los modos de habitar de humanos y no humanos en el planeta. Tanto la figura de los carpinchos delincuentes, los que toman tierras, como aquella asociada a la protección de estos animales en una reserva, operan como comprensiones que distinguen ámbitos de naturaleza y cultura. Sin embargo, esto nos muestra un caso más donde observar los entrelazamientos históricos y culturales de humanos y no humanos. Incluso se podría pensar que la viralización del accionar carpincho se presenta como un síntoma de una nueva forma de entender las diversas agencias de los existentes que habitan el mundo.

Se juegan aquí dos formas de entender a la otredad. Una es la que opera distinciones ontológicas y esencialistas, que define límites y barreras, tanto conceptuales como materiales, como la fosa del zoológico, el vidrio del museo, los paredones privatizadores de Nordelta o incluso el alambrado de una reserva natural. Y otra, que asume nuestras vidas simbióticas entrelazadas genética e históricamente entre organismos diversos. Podríamos dejar de pensar al carpincho como amenaza o amenazado, y habitar en ese lugar al sol con los compañeros carpinchos.

Notas

(1)  Hydrochoerus hydrochaeris, llamado comúnmente capibara, carpincho o chigüire​es es el roedor viviente de mayor tamaño y peso del mundo. Vive en los humedales, la zona terrestre de los bosques y sabanas tropicales y templadas del centro y sur de Sudamérica hasta casi los 2.000 m s.n.m. Uno de sus nombres comunes, «capibara», proviene del guaraní kapiÿvá,​ que significa ‘señor del pasto’.​ Su nombre científico, hydrochaeris, significa ‘cerdo de agua’ en griego.

(2) Ver por ejemplo “¿Por qué los carpinchos son furor en las redes sociales?” Ciudad Magazine, 08/05/2020. https://www.ciudad.com.ar/virales/-que-carpinchos-son-furor-las-redes-sociales_136941 (acceso 30/08/21)

(3)https://elpais.com/sociedad/2021-08-25/una-invasion-de-carpinchos-agita-la-guerra-de-clases-en-argentina.html (acceso 30/08/21)

(4)https://www.theguardian.com/world/2021/aug/22/argentina-capybaras-giant-rodents-gated-community (acceso 30/08/21). Como puede verse, la noticia llegó a portales internacionales de envergadura, incluyendo, además de The Guardian, a National Geographic (https://www.ngenespanol.com/animales/una-invasion-de-400-capibaras-se-apodera-de-nordelta-uno-de-los-barrios-mas-ricos-de-argentina/  y la emisora nacional de noticias de Rusia https://actualidad.rt.com/actualidad/401366-carpinchos-invadir-barrio-cerrado-buenos-aires-atacar-mascotas-causar-accidentes (acceso 30/08/21)

(5) https://elpais.com/internacional/2021-02-01/la-ciudad-de-buenos-aires-avanza-en-la-privatizacion-de-la-costa-del-rio-de-la-plata.html (acceso 30/08/21)

(6)  https://www.greenpeace.org/argentina/blog/issues/bosques/sobre-los-carpinchos-en-nordelta/ (acceso 31/08/21)

(7) http://unmedioenmoron.com.ar/2021/08/30/humedales-en-peligro-el-comando-carpincho-recorrio-de-moreno-a-nordelta-en-procura-de-una-ley-ambientalista/ (acceso 31/08/21)

(8) https://www.telam.com.ar/notas/202108/565719-carpinchos-nordelta-partido-verde.html (acceso 31/08/21)

(9)  https://www.laizquierdadiario.com/Caso-carpinchos-expulsados-El-country-Abril-le-robo-media-laguna-a-la-reserva-Pereyra-Iraola (acceso 31/08/21)

(10)  http://tiempojudicial.com/2020/07/14/que-acciones-judiciales-se-iniciaron-por-los-carpinchos-desalojados-del-country-abril/ (acceso 31/08/21)

(11 ) https://www.telam.com.ar/notas/202010/529884-guernica-predio-ocupado-tierras-cronologia.html (acceso 31/08/21)

(12) https://www.infobae.com/sociedad/2021/08/22/grabois-defendio-a-los-carpinchos-si-tocan-a-uno-tocan-a-todos/ (acceso 31/08/21)

(13) https://www.lanacion.com.ar/opinion/y-si-los-carpinchos-no-son-kirchneristas-nid22082021/ (acceso 31/08/21)

(14)  https://www.youtube.com/watch?v=yO1UX57nfWY (acceso 31/08/21)

(15) https://news.agrofy.com.ar/noticia/195361/invasion-nordelta-alerta-carpinchos-que-atacan-mascotas (acceso 2/09/21)

(16) Libro disponible en https://www.elextremosur.com/nota/23685-sopa-de-wuhan-el-libro-completo-y-gratis-para-leer-sobre-el-coronavirus/ (acceso 6/09/21)

(17) Haraway emplea el término “naturoculturas” para dar cuenta de la hibridación histórica y cultural de seres, relaciones y acciones que han sido ubicados, respectivamente, en los ámbitos de naturaleza y cultura. Pero los relatos de mundos humanos y perrunos evidencian sus entrelazamientos.(Haraway, 2017)

(18)En las grandes áreas metropolitanas del país como las de Buenos Aires y Córdoba el 46% del crecimiento urbano entre 2006 y 2016 corresponde a barrios cerrados. Ver: Lanfranchi, Gabriel; Duarte, Juan Ignacio; Granero, Guadalupe, “La expansión de los grandes aglomerados urbanos argentinos”, 2018. Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC)

(19) “Eduardo Costantini defendió a los carpinchos en Nordelta”, Ámbito, 21/08/2021 https://www.ambito.com/informacion-general/nordelta/eduardo-costantini-defendio-los-carpinchos-n5257493

(20) “‘Los carpinchos no estaban de paseo por Nordelta’, dijo la presidenta del Partido Verde”, Télam, 20/08/2021. https://www.telam.com.ar/notas/202108/565719-carpinchos-nordelta-partido-verde.html

(21) “Vecinos de Nordelta ya construyen “espacios de refugio” para los carpinchos”, Ámbito 22/08/2021 https://www.ambito.com/informacion-general/nordelta/vecinos-ya-construyen-espacios-refugio-los-carpinchos-n5256707

 

 

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